Malvinas: hace 250 años nuestras islas pasaban a depender de la gobernación de Buenos Aires

El 4 de octubre de 1776, el rey Carlos III de España -con la creación del Virreinato del Río de La Plata- decidió que las Islas Malvinas estuvieran en jurisdicción de la gobernación y capitanía general de Buenos Aires. Así fue hasta 1833, cuando las usurparon fuerzas inglesas.

Un mapa de las Malvinas elaborado por el gobernador Felipe Ruiz Puente en 1768.

Fecha de fundamental trascendencia jurídica e histórica en el reclamo de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, el 4 de octubre de 1776 se firmó la Real Cédula de creación del Virreinato del Río de la Plata emitida por el rey Carlos III de España.

Con esta nueva jurisdicción, la Gobernación de Buenos Aires pasó a integrar el Virreinato del Río de la Plata, y todas las dependencias continentales e insulares asignadas a Buenos Aires -incluidas las Malvinas- quedaron bajo la autoridad directa del Virrey porteño. Hasta ese momento, las islas dependían administrativamente de la Capitanía General de Chile, que a su vez estaba bajo la órbita del Virreinato del Perú.

Clave para el reclamo de soberanía

Este acto administrativo del Imperio Español es el pilar de la doctrina legal conocida como Uti Possidetis Iuris (“Poseerás lo que poseías”), aplicada en los procesos de independencia hispanoamericanos.

Con base en este principio de derecho internacional, al proclamar su independencia en 1816 como estado sucesor de la Corona española en el territorio del Virreinato del Río de la Plata, Argentina heredó legítimamente la soberanía territorial sobre las Islas Malvinas con los mismos límites y jurisdicciones fijados por la administración colonial a partir de 1776.

Desde entonces, todos los gobernadores y comandantes militares del archipiélago (un total de 32 asignaciones consecutivas hasta la evacuación por las guerras de independencia en 1811) rindieron cuentas, recibieron pertrechos y respondieron administrativa y presupuestariamente a las autoridades de Buenos Aires.

Cómo eran las Malvinas hace 250 años

Hacia 1776, las Islas Malvinas eran un remoto y austero destacamento militar, administrativo y presidio, con un solo asentamiento poblacional, Puerto Soledad, en la isla del mismo nombre, a 35 kilómetros de donde hoy está Puerto Argentino (Puerto Stanley).

La edificación principal era la casa del Gobernador, hecha de piedra y tejas con materiales llegados en barcos. Había una capilla, un hospital, un almacén de ramos generales, un par de talleres, un penal y un muelle de piedra para que atracaran los barcos.

La población oscilaba entre 80 y 150 personas, contando al personal militar, presidiarios enviados, personal administrativo, peones, herreros, carpinteros, un cirujano y un cura. Salvo la esposa de algún alto militar o el gobernador, en Malvinas no había mujeres ni niños de forma estable.

Tras la Revolución de Mayo

En 1810, el asentamiento de Puerto Soledad continuó momentáneamente bajo la órbita de las autoridades virreinales hasta que las fuerzas realistas se replegaron a Montevideo. Luego de una década en la que la soberanía fue ratificada mediante patrullajes marinos y pesca, las Provincias Unidas establecieron autoridades oficiales con asiento en las islas en 1820.

El primero fue David Jewett, coronel de la Marina argentina que el 6 de noviembre izó la bandera argentina en Puerto Soledad. Lo sucedieron Guillermo Mason, Pablo Areguatí y en 1829, Luis Vernet, nombrado el 10 de junio mediante decreto del gobierno bonaerense como el primer Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas.

Alemán nacido en Hamburgo y nacionalizado argentino, Vernet fue gran colonizador de las islas. Fomentó la ganadería, reguló la pesca marítima y trasladó a la isla a toda su familia, comenzando por su esposa María Sáez. En 1830 tuvieron una hija, Malvina Vernet y Sáez, la primera persona de la que se tenga registro en nacer en las islas.

Últimos años antes de la usurpación

Después de Vernet estuvieron a cargo de las islas Juan Esteban Mestivier -que fue asesinado durante una sublevación interna- y José María Pinedo quien era la máxima autoridad cuando el 3 de enero de 1833, la corbeta británica HMS Clio ejecutó la usurpación ilegal del archipiélago instalándose en Puerto Soledad..

Actualmente es un pequeño caserío rural habitado por unas pocas familias, en el extremo norte de la Isla Soledad donde las ruinas de lo que fue una casa de piedra es lo único que queda de los tiempos en que Malvinas dependía de la gobernación de Buenos Aires.