Por Pedro Soria

Hace no mucho tiempo tuve la suerte de escuchar una frase tan simple como contundente: ¨Ustedes, jóvenes, son el futuro de Malvinas. Esta causa ya les corresponde¨. Por esta razón, decido utilizarla de introducción para lo que le sigue.
Años de ostracismo y olvido envolvieron a la guerra y su legado. Épocas de silencio, descuido y engaño, donde entre tantas otras simplificaciones, nos han querido hacer creer que Malvinas tenía fecha de vencimiento: Como si los años hubiesen borrado la historia y los fundamentos para reafirmar una causa justa, y con ella, todas sus épicas.
Sin embargo, la verdad siempre encuentra como ser develada. Así y ante los ojos del mundo, la disputa por la soberanía de las islas sigue siendo tan vigente como antes. No es casualidad lo que ocurre en el escenario global con respecto al tema; nada ha cambiado, todo se mantiene expectante.
En medio de estos tiempos atravesados por la inmediatez y la sobreabundancia de información, nos encontramos los jóvenes, tan dubitativos como emergentes. Tan propensos a fallar como a marcar presencia. Y así, entre anuncios y cadenas nacionales, nos preguntamos: ¿Cuánto nos pertenece esta causa? ¿Qué rol cumplimos en ella?
Se deducen así, más preguntas que respuestas. La disyuntiva se agranda cuando otros factores mal llamados ¨referentes¨ quieren imponerse contra las nuevas generaciones; cuando no pretenden allanar el camino para el futuro.
¨Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla¨ ¿No se condena aquel que renuncia a propiciar un futuro mejor? También. Es por eso que como nuevos actores sociales debemos irrumpir activamente en una causa tan histórica como actual. Tomando nuestro debido posicionamiento basado en la lectura, el sentido crítico y la reflexión. Porque la duda puede ser despejada de igual forma que la apatía y el desinterés nos pueden detener en su búsqueda.
Nos encontramos en un vertiginoso contexto de incertidumbre y comodidad, al cual debemos anteponernos. Esa es nuestra Gesta.

La visión de las nuevas generaciones sobre Malvinas debe construirse entre la memoria del pasado y las preguntas del presente: ¿Qué significa hablar de soberanía hoy en día? ¿Qué intereses hay detrás? ¿Qué espacio ocupan los veteranos y caídos en la memoria colectiva? Es hoy, sin ningún detenimiento, cuando debemos apropiarnos de esta causa, al igual que lo hicieron los jóvenes que ofrendaron su servicio en el conflicto años atrás.
Es nuestro trabajo reivindicarlos y recordarlos para que, con su ejemplo, aviven el ideal colectivo que converge en la realización de la Patria. Esta es la verdadera y ya tan tergiversada ¨batalla cultural¨ de la que tanto se habla. Nuestra convicción descansa — cual trinchera — en la creencia de que podemos ser una sociedad que enaltece orgullosamente a sus héroes.
La perspectiva juvenil no necesariamente busca reemplazar la memoria de quienes vivieron la guerra, sino incorporar una mirada actual y un sentimiento propio, ya que esta causa es atemporal y no se debe reservar únicamente para un momento central: Malvinas no puede ser encerrada en el pasado y reducida exclusivamente a la guerra, al contrario, debe ser una conversación constante en el marco de la actualidad y posterioridad.
La juventud está llamada a los grandes desafíos y este es el nuestro: reafirmar Malvinas, su historia, sus héroes, su futuro y la certeza de que no tiene una fecha de vencimiento. Para hablar de todo ello y más, debemos recorrer el pasado, comprender el presente y asumir, con determinación, que esta causa ya nos ha sido heredada.
De nosotros depende mantener vigente nuestro reclamo y transmitirlo a las generaciones que vendrán.



