
Por Darío Sabini (Ingeniero Agrónomo; 25 de Mayo).
Desde lo económico, puertas afuera de los establecimientos rurales, la estabilidad cambiaria y la inflación en baja contribuyen el sostenimiento de la actividad. Sin embargo, el ritmo de crecimiento presenta dificultades al requerir mayor capital, sumado a las altas tasas de interés que complican seriamente el aumento en el stock ganadero.
Los buenos precios de la carne, impulsados por una mayor participación en los mercados, hacen que el capital inmovilizado por hectárea se situé en el orden de los u$s 2700, cifra que casi triplica a la de hace 5 años e incrementa los costos de reposición y arrendamiento.
El stock bovino a nivel nacional alcanza las 50.920.800 cabezas. El productor ha ido mejorando el peso de faena hasta llegar a los 241 kg, reduciendo la faena de vaquillonas al 45%, aproximándose a valores de retención de terneras para futuras madres.
Para este año se proyecta una faena de 12.372.400 cabezas para abastecer a un mercado doméstico que consume alrededor de 45 kg/año por habitante, ajustado en primera instancia por la capacidad de ingreso de los consumidores.
La ganadería actual va superando etapas económicas y productivas: dejó atrás las restricciones a la producción del pasado para enfocarse en generar el volumen necesario que satisfaga a los mercados actuales y a nuevos, con la mirada puesta en el futuro, donde será imprescindible exportar calidad.
Para lograrlo se requiere estabilidad económica, previsibilidad financiera y una dinámica comercial ágil para ganar presencia en mercados cada vez más competitivos.
En este escenario, el IPCVA debe cumplir su función de promoción para potenciar la sinergia entre los actores productivos y comerciales. Asimismo, el capital humado debe ser prioritario para ganar productividad y eficiencia en los establecimientos agropecuarios.
La sanidad, el combustible, el transporte y los insumos nutricionales (hidratos de carbono y alimentos proteicos) aportan solidez a la actividad ganadera, acompañados por una reposición que sigue ganando valor.
Son tiempos nuevos para una ganadería donde los buenos precios llegaron para quedarse y los bajos costos de referencia de los insumos incentivan la producción.
Por lo tanto, el éxito económico dependerá de la eficiencia productiva y de generar valor para un producto que se venda por su calidad y no por su mero despacho.



