Los valores de la tierra destinada a la producción ganadera siguen en alza: en algunas de las principales regiones productivas del país ya se pagan entre US$ 3.500 y US$ 5.000 por hectárea. El fenómeno no responde únicamente al precio de la hacienda, sino también a una nueva forma de producir, con más tecnología, genética e inversión que está cambiando el mercado.