Lionel Scaloni se convertirá en el técnico de la Selección que más veces dirigió en mundiales.
Por Daniel Avellaneda (Dib)
Emocionado, pero sin dobleces, Lionel Scaloni se sienta en la conferencia de prensa y habla con el corazón. Se expresa como ese equipo que conduce desde 2018, después del decepcionante Mundial de Rusia que terminó abruptamente con el ciclo de Jorge Sampaoli. Parece lejano, claro, pero aquel joven inexperto que había llegado por dos o seis partidos, un interino que esperaba la transición, hoy es el técnico más exitoso de la historia de la Selección Argentina.
Ya superó a César Luis Menotti (12 partidos) y lo hará con Carlos Salvador Bilardo (14 partidos) como el estratega que más encuentros dirigió en la Copa del Mundo. Son 14, serán 15 con la final ante España en Nueva Jersey. Irá por su quinto título en ocho años: dos Copa América (2021 y 2024), la Finalissima y el trofeo dorado de Qatar 2022. ¿Cambia algo si el domingo no se borda la cuarta estrella sobre el escudo de la AFA?
Scaloni reflexionó al respecto, un rato después de la victoria (2 a 1) ante Inglaterra en una semi infartante: “De verdad, lo digo de corazón, no es que mueva a mí ganar… Me encantaría ser campeón del mundo, ¿cómo no? Pero no me va a mover eso. He pasado un montón de cosas en estos últimos años como para preocuparme si gano o no gano, si soy exitoso o somos exitosos si ganamos, lo más importante es como afrontar las situaciones. Y como las hemos afrontado este último tiempo, me parece una demostración increíble. Nunca me preocupa lo que diga la gente de mí. Siendo entrenador de la Selección, ¿cómo no te van a criticar? Seguro que sí, es normal, todo el mundo habla. Me mueve preocuparme en lo mío, que los chicos salgan bien a la cancha y que entienda que siempre hay un mañana. Que al final, ¿qué problema hay? Te digo más, si salimos campeón del mundo, el lunes hay que seguir. Y si no, también. Es un poco la historia que nunca va a acabar, pensar en hacerlo lo mejor posible. Eso es lo que tiene este equipo, pensar que todos se van sabiendo que dieron el máximo”.
Más allá del resultado
El técnico nacido hace 48 años en Pujato puede poner en tela de juicio el resultadismo que tanto persiguió a la Selección Argentina en sus tiempos más aciagos y pocos se animarán a cuestionarlo. Fueron 28 años sin vueltas olímpicas, desde aquella Copa América de 1993 hasta la conquista en el Maracaná en 2021. Fueron 36 sin ganar el Mundial, desde la gesta de Diego en México. Pero ahora, en las puertas de otra final, ¿quién le puede reclamar algo a este entrenador y su grupo? “Cuando te das cuenta que hay una aspiradora en el arco, y que te llama al gol, te chupa la pelota… Pero pegó en el palo, pegó afuera. ¿Y si no entraba qué hacíamos? ¿Y si perdíamos con 7 situaciones claras de gol? Contento igual, porque el equipo ha demostrado que ha luchado hasta el final. Y para mí, eso es fundamental, nos hubiéramos ido tristes a casa, pero conscientes de que habíamos dejado todo”, apuntó Scaloni.
Lo siente realmente el técnico de la Selección. Ganar es parte de la coyuntura. Y ahora mismo, nada puede cambiar la valoración de Scaloni, mucho menos la de los jugadores. Porque es cierto que fueron campeones, que dejaron atrás aquellos años oscuros de tantas finales perdidas. Y los triunfos validan. Pero la actitud, la garra, la intensidad, el espíritu guerrero, el corazón valiente que muestra este grupo liderado por Lionel Messi es un reconocimiento que no se negocia. Entonces, si se termina imponiendo España en el MetLife Stadium, “¿qué problema hay?”, a decir del propio entrenador.
Scaloni dejó claro el momento del quiebre. “Tuvimos dificultades a lo largo del Mundial y tal vez, uno piensa que se ponen excusas. Un mes y medio atrás era complicado entender que podíamos jugar una semifinal. El peor momento fue unos días antes de dar la lista. Estábamos en una situación difícil. Y esto es lo que nos gusta, un partido difícil, dirigir, estar atentos… Pero como grupo nos hizo muy fuerte porque tenés que confiar en ellos, que te dicen que van a llegar y estar bien. Y una vez que cerraste la lista, y le dimos la derecha a ellos que iban a confiar que iban a estar bien, eso fue el quiebre de todo. Porque ellos salen a la cancha y dicen ‘yo no puedo no dar el todo por mi compañero, si me subieron a este barco estando al 60 o 50%’. Somos esto y vamos a lo que sea”, apuntó.
Y sí, hasta el propio Scaloni creía que iba a ser difícil llegar a esta instancia, mucho menos a la final. Pero ahora, a pocos días de disputar otro partido legendario, ¿quién le puede robar la ilusión del bicampeonato a los argentinos? Por más que el respeto y la admiración no cambie, está claro. En la victoria o en la derrota, el técnico se ganó el derecho desafiar al exitismo en tiempos en los que la exigencia está por encima de los métodos y las formas.
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