La cirugía torácica a la que fue sometido el papa León XIV confirmó un diagnóstico más grave que el esperado: se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho, afectado por un adenocarcinoma, es decir, un tumor maligno y no un nódulo encapsulado. Así lo confirmó la oficina de prensa del Vaticano, una vez concluida la cirugía.
El Pontífice permaneció en el quirófano durante aproximadamente tres horas: la intervención en sí duró cerca de 90 minutos. El procedimiento fue exitoso y no hubo complicaciones.
El adenocarcinoma pulmonar – tal como describe el Instituto Nacional del Cáncer – es un tipo de cáncer que se forma en el tejido glandular que reviste ciertos órganos internos. Este tipo de tejido elabora y secreta sustancias en el cuerpo, como moco, jugos digestivos y otros líquidos.
Es el subtipo más común de carcinoma. La mayoría de los tipos de cáncer de mama, pulmón, esófago, estómago, colon, recto, páncreas, próstata y útero son adenocarcinomas. También se llama adenoma maligno, carcinoma adenoide, carcinoma adenomatoso y carcinoma glandular.
La enfermedad puede avanzar sin provocar síntomas durante sus primeras etapas, por lo que en algunos casos se detecta durante controles médicos o estudios realizados por otros motivos. Su evolución depende de las características del tumor y de si las células cancerosas permanecen en el pulmón o se extendieron a otras partes del cuerpo.
El diagnóstico se confirma mediante biopsia o citología analizada por un médico patólogo, además de estudios por imágenes (tomografías, resonancias) y pruebas moleculares.
El tratamiento varía según el órgano afectado y el estadio de la enfermedad. Incluye cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia dirigida e inmunoterapia.




