Próceres del 25, ¿y después?

Si en algo somos expertos los argentinos es en idealizar por completo este momento de la Historia y a sus personajes. Nos acordamos del 25 de mayo como un momento casi aislado. Si bien es importantísimo seguir celebrando esta fecha ¿Qué es lo que realmente no sabemos de ella? Una vez que se “triunfó”, ¿qué pasó?

El 25 de mayo de 1810 es la fecha inmortal. Si bien no se buscaba separarse por completo de la gran metrópoli española, sí vemos otra identidad, cada vez con una voz más propia, de una sociedad con mirada, objetivos distintos y con un grupo selecto de apellidos que resuenan con fuerza por estas fechas.

Por Delfina Márquez Izurrieta (Estudiante de Relaciones Internacionales. Norberto de la Riestra).

Si hay algo que atesoramos sin descanso todos los argentinos es el conjunto de figuras que atravesaron la Historia de nuestro país, incluso antes de serlo. La admiración por estos líderes se enlaza con las celebraciones de cada año, donde conmemoramos, a veces a un solo apellido, a veces a un momento en la historia.

El 25 de mayo de 1810 es la fecha inmortal de ese punto inicial, en el que se empieza a asomar el sentimiento de una comunidad nueva y característica de la región. Si bien no se buscaba separarse por completo de la gran metrópoli española, sí vemos otra identidad, cada vez con una voz más propia, de una sociedad con mirada, objetivos distintos y con un grupo selecto de apellidos que resuenan con fuerza por estas fechas.

Saavedra, Moreno, Paso, Belgrano, Castelli, Azcuénaga, Alberti, Matheu y Larrea: La Primera Junta de gobierno de 1810. Ese momento que nos enseñaron de chicos, con cabildos abiertos, vendedoras de empanadas, escarapelas ¿Llovió o no? ¿Todos tenían paraguas? El debate y la cantidad de curiosidades es interminable, pero todo culmina en ese momento en particular. Si hay algo en lo que somos expertos como argentinos es en idealizar por completo este momento de la Historia y a sus personajes. Nos acordamos del 25 de mayo como un momento casi aislado, y ahí está la cuestión. Si bien es importantísimo seguir celebrando esta fecha ¿Qué es lo que realmente no sabemos de ella? Una vez que se “triunfó” ¿Qué fue lo que pasó?

Las primeras grietas

Una de las ideas principales de la Junta era funcionar como algo provisorio, por lo menos hasta hacer llegar la información de la nueva forma de gobierno a las provincias y, de esa manera, incorporar nuevos diputados. En este tiempo se fundó el periódico político de La Gazeta de Buenos Aires, para informar sobre las medidas, y se creó la Biblioteca Nacional.

Si bien todo esto suena muy bien, en las provincias se empezaron a desarrollar focos contrarrevolucionarios, que veían a la Junta como una separación de la Corona Española, lo que no era querido en estas regiones. Uno de los líderes de estos ataques fue Santiago de Liniers, el personaje más recordado de los episodios de las Invasiones Inglesas a Buenos Aires y la Reconquista ¿Cuál fue la respuesta de la Junta? Liniers fue fusilado por órdenes de Mariano Moreno y ejecutado por Castelli, con todos votos a favor por los integrantes de la junta, con excepción de Alberti, que lo rechazó por su condición de sacerdote.

La fractura central de la Primera Junta se produjo en torno al rumbo de la revolución, encabezada por el grupo de los morenistas y los saavedristas. Mariano Moreno tenía las ideas de la Revolución Francesa, pensaba en cambios más radicales y profundos (incluso se presume de un Plan parecido al Terror Francés). Saavedra, en cambio, creía mejor en algo gradual, que de a poco vayan transformando los mecanismos españoles en una forma de gobierno propia (aunque muchos piensan en ideas de imperialismo americano). Moreno ya pensaba en redactar una Constitución, mientras Saavedra pensaba en un consenso que incorporara a todos los diputados provinciales en el ejecutivo. Estas corrientes generaron una fractura que terminó el 18 de diciembre de 1810 con el triunfo de los saavedristas, la creación de la Junta Grande (que terminaría poco tiempo después) y la renuncia de Moreno.

¿Qué pasó con ellos?

¿Dónde quedaron los héroes del 25 de mayo? Tanto Manuel Belgrano como Juan José Castelli fueron enviados a pelear en los focos contrarrevolucionarios.

Hay algunas ideas que ven la delegación de estas tareas como adrede para “sacárselos de encima”, teniendo en cuenta que, luego de Moreno y Saavedra, eran las dos voces más fuertes de la Junta. Ambos abogados y sin saber demasiado sobre estrategias militares, emprendieron, por el lado de Belgrano, la fallida Campaña al Paraguay (con la aparición de San Martín dos años después), y por el de Castelli, la misión de contrarrestar el foco enemigo más fuerte, en Córdoba. Él fue el brazo ejecutor más duro de la Junta, fusilando a otros líderes. Llevó al campo de batalla la misma pasión que compartía por la oratoria, lo que lo convirtió en la “Voz de la Revolución”. Para algunos un castigo, murió en 1812 por un cáncer de lengua, irónicamente su herramienta más vital y una de las características que más recordamos de este personaje en esta fecha.

Larrea y Matheu, los únicos españoles de la Junta, ambos comerciantes, tuvieron caminos muy distintos. El primero fue muy cuestionado por morenista y por falta de ética como comerciante al punto de ser expulsado de la ciudad. Ante la gran cantidad de deudas y la pérdida de su fortuna decidió quitarse la vida. Matheu, en cambio, del bando saavedrista, tomó el lugar de presidente de la Junta Grande.

Azcuénaga, influenciado por temas comerciales pero ligado fuertemente al ámbito militar, fue expulsado de la Junta por ser considerado morenista. Si bien no ocupó otros cargos importantes, el apellido de su familia sigue resonando durante toda la Historia del país e incluso en la actualidad. Manuel Alberti, el sacerdote de la Junta, tuvo un rol de moderador, pero tuvo algunos enfrentamientos por el control del periódico político con Deán Funes, y murió de un ataque al corazón en 1811.

Cornelio Saavedra tuvo que partir a reorganizar las tropas en el norte por los focos contrarrevolucionarios y fue exiliado a Chile por órdenes de la Asamblea en Buenos Aires en su ausencia. Aunque regresó años después y fue reivindicado, algunos lo recuerdan como lento, receloso y con ideas imperialistas propias.

Por otro lado, una de las controversias más grandes es con Mariano Moreno, quien al renunciar partió hacia Londres y murió por causas misteriosas, siendo arrojado al fondo del Atlántico envuelto en una bandera británica. Algunos incluso llegan a presumir que su gran enemistad con Saavedra habría hecho que el presidente de la Junta enviara a alguien para envenenar a Moreno en su viaje, pero las causas de su muerte siguen siendo desconocidas. 

Sin duda la figura que permanece en escena y es altamente relevante para la política argentina, incluso junto a Manuel Belgrano, pero muchas veces olvidado, es Juan José Paso. Manteniéndose vigente aún como aliado de Moreno, llegó a integrar el primer y el segundo triunvirato de las Provincias Unidas del Río de la Plata. También formó parte de la Asamblea General Constituyente, el Congreso de Tucumán (siendo el encargado de leer el acta de la independencia del 9 de julio), y actuó como diputado en Buenos Aires. En 1826, se retiró de la escena política a los 68 años.

Si bien es importante celebrar el 25 de mayo con el optimismo de esta nueva identidad que se iba formando para transformarse muchos años después en nuestro país, hay que tener en cuenta los desafíos que hay en cada paso. Ver a la fecha como un solo momento en el tiempo nos hace idealizar a estas figuras, cuando en realidad eran humanas, igual que nosotros, y eso es, justamente, lo que los hace aún más especiales. Con todas sus características, tanto buenas como malas, estas figuras se tornan más centrales, ni blancas ni negras, sino grises, humanas, conflictivas, políticas, parte de nuestra Historia como un todo, y no solo una fecha aislada.