Por María Laura Spagnolo (abogada y consejera escolar)
Desde la psicología se considera que cuando cada quien puede, por medio del lenguaje, expresar aquello que le molesta o le incomoda tiene allanado el camino para seguir el recorrido rumbo a ese cambio.
Mucho se habla de economía, de variables, de balanza de pagos, de préstamos, bonos, cambio de fechas de vencimientos; a mi, la economía que me interesa es la de hogar, la doméstica, la que todos manejamos.
El impacto de la Ley Nacional que pretende derogar la zona fría y dejar, entre otras localidades, a 25 de mayo afuera, es una verdad que merece ser puesta en palabras, enunciada para poder así, llegar a los vecinos no con falsas alarmas sino con panorama que, pese a tener raíz legislativa, impacta en la vida cotidiana.
La zona fría, contempla a los partidos, localidades que en virtud de su clima requieren del amparo del estado mediante políticas de acción positiva, esto es, distinguirlas de otras áreas para darles mayor protección a los habitantes de sus extensiones.
Sacar la zona fría es invisibilizar a los habitantes de estos territorios, es pretender que paguen más por los servicios que antes tenían el subsidio. Lo cierto es que, la causal del subsidio, la razón de los mismo, no ha desaparecido, entonces, va de suyo, que no tendría que desaparecer, pero es absolutamente lo contrario.
Este gobierno, que lidera Javier Milei, “devenido” en un enemigo de la clase media argentina. El porqué del entrecomillado mucho de lo que hoy hace es parte de lo que sostuvo en campaña, nobleza obliga… no podría afirmar que se ha convertido en aquello que repudio antes de llegar al Poder, sino que él es y ha sido siempre esto.
Derogar el subsidio es dejar a miles de familias viviendo en condiciones indignas, pasando frío, estando expuestas a enfermedades propias de este período del año.
Frente a esto es importante, en principio, instalarlo en la sociedad, desde el conocimiento con lenguaje claro y estando formado en la materia; el cuadro de situación reviste una gravedad tal que no se tolera un improvisado más ocupando cargos públicos en lugar de ejercerlos.
Por el simple hecho de decir que sí, como si no habría consecuencias de cara a la gente.




