Hoy cumplimos 8 años de existencia y no podemos festejar mientras perros y gatos sufren y mueren de las peores maneras por la sobrepoblación, tanto en nuestro municipio como en los restantes bonaerenses.
Nuestra existencia, la de otras Ong’s y de voluntarios independientes, corriendo atrás de las consecuencias prueba la ineficacia del servicio esencial de salud pública animal municipal que está obligado a controlar sus poblaciones.
Las gestiones de gobierno ha subestimando el problema, siendo la salud animal parte de una sola salud, junto a la humana y medioambiental, y es el Estado municipal garante de ese derecho.
“No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho”. Afirmó Aristóteles.
Nuestra Ong va a trabajar en ese sentido, exigiendo solucionar desde el origen el problema, que se cobra la vida de miles de inocentes perros y gatos, y también de algunos vecinos en la PBA.
El principal es el municipio que está legalmente obligado y tiene todos los recursos para hacerlo con el único método… Las castraciones masivas barrio por barrio y localidad por localidad, para que no nazcan sufren y mueren animales que no conseguirán un hogar, porque no hay para todos los que nacen “exponencialmente”.
Nunca han castrado la cantidad suficiente, a pesar de haber sido advertidos y propuesta su solución; porque de haberlo hecho no habría acumulaciones de gatos y perros en las calles de barrios y localidades, felinos en fondo de cuadra, perros asilvestrados en zonas suburbanas y rurales, refugios desbordados. Cada uno de esos gatos y perros son prueba del incumplimiento, nacimientos que no fueron prevenidos con las castraciones masivas.
Como responsabilidad secundaria y también muy importante, el tutor debe cuidar a su animal de compañía.
Es común escuchar “pero la gente no los cuida”, y tienen razón en parte, porque esa gente “que no está dispuesta o no puede económicamente cuidarlo responsablemente, toma los perros de la calle como cosas, los trata o maltrata como tales y luego los deja en las calles en un estado calamitoso”, porque la falta de castraciones masivas suficientes municipales permitió “que ese perro estuviera en la calle para que ése vecino lo tome”, su nacimiento no fue prevenido.
Hace décadas que se echa la culpa a la gente, que insistimos tiene un rol super importante, pero hace décadas que el municipio “está legalmente obligado” y nunca castró masivamente para solucionar el problema que impacta en la salud pública integral de las comunidades y la vida, no sólo de perros y gatos, sino también de vecinos de sus terribles consecuencias.
“Entendimos que el árbol no puede ni debe taparnos el bosque”.
En el mientras tanto haremos lo que está a nuestro alcance; pero nuestro esfuerzo principal será la exigencia de la solución desde el origen del problema por todas vías, a los organismos gubernamentales obligados a hacerlo.
Agradecemos a todos los socios, contribuyentes que colaboran y a la comunidad en general que nos apoyan para que nuestro objetivo se cumple en cuanto antes por el bien de todos.
Comisión directiva




