El malestar emocional alcanzó su pico histórico, afectando al 28,1% de la población. Ante este escenario, tanto el buen descanso como el entorno son una herramienta indispensable para desactivar la ansiedad y recuperar el bienestar mental.
Exactamente tres años después de haber declarado la enfermedad como urgencia de salud pública internacional, el organismo i decidió que aún no es tiempo de quitar la emergencia.