El Banco Mundial prevé un crecimiento de 4,1% para Argentina en 2023

Las economías de América Latina y el Caribe recuperaron sus niveles prepandemia y la región recobró cierta sensación de normalidad, aunque la economía debe reactivarse para evitar un nuevo ciclo de bajo crecimiento. Así lo señala el informe del Banco Mundial “Nuevos enfoques para cerrar la brecha fiscal” dado a conocer este martes. El trabajo proyecta un crecimiento de 4,2% para la economía argentina para el año en curso –por encima del promedio de la región – y 2% para el próximo. Advierte que en la región, el 17% de las erogaciones públicas “se malgastan” y desaconseja la suba de impuestos en la Argentina.

El organismo multilateral calcula que el PBI regional crecerá 3,0% en 2022, una tasa mayor a lo previsto anteriormente debido al alza en los precios de las materias primas. No obstante, alerta que “la fuerte incertidumbre que recorre el mundo como resultado de la guerra en Ucrania, la subida de las tasas de interés en los países desarrollados y las persistentes presiones inflacionarias impactarán sobre las economías de la región”.

En este contexto se prevén “tasas de crecimiento bajas, de 1,6 % y 2,3 % en 2023 y 2024, respectivamente, similares a los bajos niveles observados en la década de 2010 e insuficientes para lograr avances significativos en términos de reducción de la pobreza”.

 “La mayor parte de las economías recuperaron sus niveles prepandemia, pero esto no es suficiente. Los países de la región tienen la oportunidad de reconstruir mejor luego de la crisis y lograr sociedades más justas e inclusivas”, dijo Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

El directivo aseveró que “además de poner en marcha las reformas e inversiones necesarias para acelerar el crecimiento, los gobiernos deben encarar los costos estructurales: los años de escolarización perdidos, las vacunas no suministradas y el impacto diferido de la inseguridad alimentaria que la recuperación del PBI disimula”.

El informe evalúa que la región está bien posicionada para replantear su trayectoria de desarrollo. El empleo prácticamente recuperó sus niveles de prepandemia, las escuelas reabrieron y, con excepciones en el Caribe, la elevada tasa de vacunación contra la Covid-19 permitió el regreso a la normalidad.

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No obstante, considera que las secuelas de la crisis persisten y deben ser atendidas. Si bien la pobreza descendió del 30% en 2021 al 28,5% en 2022, sigue estando en un nivel alto; al tiempo que señala que los costos a largo plazo de la crisis en la salud y la educación deben ser subsanados de manera urgente, tanto para reactivar el crecimiento como para mitigar el aumento en la desigualdad.

Ahorro en el gasto público

“Manejar la carga creciente de las deudas resultantes de la crisis mientras se genera un margen fiscal suficiente como para realizar inversiones que promuevan el crecimiento requiere de nuevas fuentes de ingresos que deberán ser cuidadosamente analizadas, así como un mejor uso del gasto existente. En promedio, se podría ahorrar el 17% del gasto público y, en dos tercios de los países, este ahorro serviría para eliminar los actuales déficits fiscales”, afirmó William F. Maloney, economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

El informe plantea que los países deben analizar cuidadosamente sus opciones de gasto público y de política tributaria para favorecer la equidad y evitar potenciales efectos adversos. Esto incluye mejorar la eficiencia del gasto: “en promedio, el 4,4% del PBI — o 17 por ciento del gasto público— se malgasta en transferencias mal dirigidas, deficiencias en las contrataciones públicas y políticas de recursos humanos ineficientes”.

Al analizar la situación tributaria de la región, el informe considera que en materia de IVA algunos países —como Bolivia, Ecuador, México, Paraguay y la mayoría de los países de América Central— podrían tener espacio para aumentos adicionales del IVA que estén relativamente exentos de costos, “mientras que en Argentina y Uruguay —y en menor medida Brasil y Colombia— estos tendrían un impacto decididamente negativo sobre el crecimiento”.

El informe precisa que en la Argentina, junto con otros países de América Latina como Brasil y Ecuador, la carga tributaria agregada varía entre el 30% y el 35% del PBI, acercándose de esta manera a los niveles observados en la OCDE. En otros países, como Costa Rica y República Dominicana, la carga tributaria agregada es de alrededor de 15%. (DIB)

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