Este viernes por la tarde, las instalaciones de la Biblioteca Ibarra (calle 9 y 27) se convirtieron en el escenario de un profundo viaje al pasado local. Organizada por el Comité Cultural y con el acompañamiento de la Municipalidad de 25 de Mayo, se llevó a cabo la charla histórica “El Pampeano”, un encuentro que rescató la vida, obra y misterios del cura Francisco Bibolini, al conmemorarse este fin de semana 119 años de su fallecimiento.
La disertación estuvo a cargo de Germán Alayón, responsable del Museo Municipal “Paula Florido”, quien ofreció un detallado recorrido cronológico que inició con el nacimiento de Bibolini en Italia y su formación eclesiástica. El historiador relató las peripecias de su viaje a América —que incluyó escalas en Uruguay, Paraguay y Entre Ríos— hasta su desembarco definitivo en Buenos Aires y su posterior arribo a nuestro distrito, donde dejaría una huella imborrable.
Entre la fe y las cenizas: los primeros templos
Uno de los puntos más atractivos del encuentro fue la contextualización de la realidad veinticinqueña antes de la llegada del sacerdote. Alayón describió cómo se edificó la primera parroquia y el duro golpe que significó su posterior incendio.
Durante el tiempo en que el pueblo se quedó sin un templo formal, Bibolini no interrumpió su labor y dictaba misa en su propia casa. La charla permitió comprender el proceso institucional y constructivo de la segunda parroquia, que derivó en la fisonomía de la iglesia que hoy conocemos.

Diplomacia en la frontera y mediación con Calfucurá
El rol de Bibolini excedió por mucho lo estrictamente religioso. La exposición hizo hincapié en su faceta como mediador en los violentos conflictos de frontera que marcaron la época. Se analizaron sus intervenciones en las invasiones de 1857, 1861, 1872 y, fundamentalmente, la célebre jornada de 1859, cuando el sacerdote parlamentó cara a cara con el cacique Calfucurá para evitar el derramamiento de sangre.
Además, Alayón exhibió documentación inédita sobre la vida cotidiana del religioso, detalles de sus propiedades urbanas y las idas y vueltas de su carrera eclesiástica, incluyendo las dos suspensiones y posteriores restituciones que sufrió en su curato.
Héroe en las epidemias y destino final
La vocación humanitaria de “El Pampeano” se agigantó al repasar su activa participación en los momentos más oscuros de la región: asistió a los heridos en la batalla de La Verde (1874) y estuvo en la primera línea de cuidado durante las devastadoras epidemias de cólera en 1868 y de fiebre amarilla en 1871.
Tras repasar su fallecimiento en 1907, el responsable del museo detalló el destino de sus restos, los cuales descansaron en la bóveda de Paula Florido de Lázaro hasta su traslado definitivo en 1930 al monumento actual.
Hacia el final de la jornada, los vecinos presentes pudieron apreciar imágenes que muestran la evolución física del cura y observar de cerca manuscritos originales de su puño y letra, joyas patrimoniales que sobrevivieron al paso del tiempo y que vuelven a poner en valor la rica historia de los pioneros del distrito.




