El Colo Barco y la “veinticinqueñidad” al palo

El joven de 25 de Mayo hizo historia al convertirse en el primer coterráneo en disputar un partido en la selección nacional mayor de futbol y selló su debut con gol incluido.

Por Pablo Carrizo

El Colo Barco y un debut soñado en la Selección

Valentín Barco esperó por Leandro Paredes, parado en la línea de cal. El actual capitán de Boca lo abrazó, lo besó y el pibe ya había cumplido su sueño. Automáticamente pasó a ser el primer nacido en 25 de Mayo en jugar un partido con la selección mayor de futbol. Historia pura.

Y fiel a su estilo, el Colo, al que vimos crecer en las inferiores de Sportivo hasta que siguió su formación en Boca, destiló calidad y categoría, incluso tiró paredes con el propio Messi y cerró su noche soñada con un gol que selló la goleada nacional ante el modesto conjunto de Zambia.

El Colito fue el colito en su casa: La Bombonera. El templo que lo vio debutar en primera y colores que llevó orgulloso hasta la final de la Copa Libertadores, allá por noviembre de 2023.

El Colo es un enorme embajador de nuestro pueblo, como muchos otros pero su visibilidad está por encima de todos. El Colo es veinticinqueño desde la cuna, detalle no menor, y bien podría significar el emblema para que nuestra localidad gane adeptos y visitantes turísticos.  

Es más, debo confesar que no pude evitar emocionarme al verlo vestir la celeste y blanca, mucho más cuando entró a jugar su fútbol y ni hablar al momento de concretar el gol. Pero más allá de la emoción propia de ver su figura a la par de varios campeones del mundo, se me cruzó por la cabeza que Valentín es una de las tantas cosas lindas que tiene nuestro pueblo.

Y ahí empecé a recordar mi último verano en 25 de Mayo y lejos de significar un momento de nostalgia, me invadió la felicidad por todo lo que pude compartir durante el tiempo estival en aquel rincón ubicado en el centro oeste de la provincia de Buenos Aires. Momentos imborrables, con la gente que uno quiere y elige, que no hacen más que gratificar.

Pero lo cierto es que 25 de Mayo, la tierra del colo Barco, se puede disfrutar todo el año y es ahí donde tendríamos que hacer foco los veinticinqueños, promoviendo lo que pasa en nuestro querido pueblo, a sabiendas de que toda la difusión y comunicación que se haga de sus lugares, sus actividades y/o sus embajadores, será beneficioso para la comunidad.

Nochebuena en familia

25 al aire libre

Estuve en 25 de Mayo para las fiestas. Tanto en Navidad como en Año Nuevo y más allá de los encuentros con la familia, que es lo mejor que nos puede suceder, el pueblo ofreció un par de fiestas al aire libre que, si bien captan en mayor media al público joven y adolescente, es también la posibilidad que los adultos tenemos para salir a celebrar la amistad y el encuentro con aquellas personas con las cuales también compartimos nuestra juventud, décadas atrás.

Tanto Guapa en la Laguna Mulitas como en el country de Sportivo -el club que forjó al Colo- fueron multitudinarias, con buena organización y procurando no molestar a los demás vecinos, más allá de todo lo que eso representa y el movimiento de gente propio de esos eventos.

El verano de 25 de Mayo también ofrece las noches de carnaval. Un carnaval que tuve el privilegio de disfrutar y compartir con amigos, para quedarme con la grata sensación de querer volver alguna noche más. Algo que en las últimas ocasiones en las que lo había visitado no me había sucedido. Pero esta vez fue diferente y el espectáculo mereció una segunda noche de mi parte, que finalmente no pude concretar pero me dejó con esas ganas de volver.

Por el apasionado y arduo esmero de todas las personas que trabajan en el armado de comparsas y batucadas, con las carrozas y demás cuestiones; pero también se debe destacar la enorme organización volcada en mejorar la experiencia.

Tal vez sea necesario tener algún tipo de beneficio para con los visitantes foráneos pues ya de por sí hacen el esfuerzo de viajar hasta nuestra ciudad para vivir un hermoso espectáculo. Algo. Un detalle, por mínimo que sea, se convertirá en una linda publicidad para hacer crecer lo que es uno de los principales acontecimientos socioculturales de nuestra comunidad.

Incluso me pareció una gran idea el after carnaval. Otra linda experiencia que se debe pulir y mejorar para que el festejo carnavalesco sea completo.

Reitero. Es muy linda la propuesta de retener a los más jóvenes en el predio con buena música y un ambiente de celebración propio de una época del año familiarizada con la felicidad, la alegría y las ganas de divertirse, pues enero y febrero representan el sábado del año.

Y otras de las buenas experiencias que tiene la ciudad son las peñas en La Frontera de Baudrix, que llevan el sello de Guillermo Montenegro, el popular Chacha; o los Karaokes de los viernes en Zercibal, con la impronta y la buena musicalización de Osvaldo Ramírez, que realmente se pone en #ModoAnfitrión para que los concurrentes disfruten a pleno de noches inolvidables.

Carrizo con Pabo Erbín

Carnaval y mucho más

Esto sumado a los lugares de encuentro que ya son populares como Hoggan’s, La Esquina y las distintas propuestas gastronómicas que tiene la ciudad, con los clásicos como Nuevo Golfo -lugar que priorizan los amantes del buen comer, alejados del bullicio del centro- Carvimar -la mejor esquina del pueblo-, Casa Mono -sitio estupendo y de buena cocina-, L’Angolo -con experiencias gastronómicas de primer nivel y catas de vino bien desarrolladas-, Liborio, Petain, A Fuego Lento -caracterizado por el amor de Marta Piñero y su familia- o las cocinas de los buffet de los distintos clubes, como el caso de Sportivo, que tiene una ubicación de privilegio, para pasar el rato con amigos o la familia, sobre la clásica calle 9.

No me quiero olvidar de Antonio Pizzas Napolitana, la nueva propuesta culinaria que ofrece la ciudad, que nos permite deleitarnos con pizzas al mejor estilo napolitano, con la tradición que implica cortar sus porciones con una tijera y comerlas con la mano, según lo dicta el mandato.

Las distintas heladerías, desde la histórica Troche hasta Grido, Arancio y otras, con la siempre bien catalogada Trapani, que propulsó que dicho rubro permanezca funcionando todo el año.

Sé que me voy a olvidar de muchos lugares y pido las disculpas del caso pero es ahí donde tenemos que trabajar todos y cada uno de nosotros. Pues 25 de Mayo es más que su hermoso Carnaval y algunas de las propuestas antes descriptas.

Es esos paseos aéreos que parten del Aeroclub, son las carreras de caballo del Club Hípico, es el anfiteatro Isidro Quesada, el Festimayo y sus centros tradicionalistas, o las distintas ferias que se desarrollan en la ciudad, principalmente en Plaza Mitre, que representan una excusa para pasear por las calles. Es la Biblioteca Ibarra y los museos. Es el Club de Golf y esos links que forjaron jóvenes talentos como Abelito Gallegos, o el Club de Polo que cada tanto nos permite ver en acción a una leyenda viviente del deporte como Mariano Aguerre.

Es Cacho Canullán, Travolta Leguizamón, Sentir Nativo, Nola Muñóz, Viviana Luna, el Gringo Congolani, Guillermo Stronatti, Jorge Otaola, Pablo Erbín, Haras Don Santiago o el Palacio de Huetel, aquella magnífica construcción de estilo francés que visitó Eduardo de Windsor en 1925. El hombre que tiempo después se convirtió en el Rey Eduardo VIII del Reino Unido.

Pablo y su hijo Pedro Carrizo

#Tuentifai

Todo eso es 25 de Mayo y mucho más. Muchísimo más y seguramente se me piante alguna que otra actividad que en el preciso momento en el que escribo estas líneas, se escapa de mi memoria. Como los históricos alcanforeros que comparten sus enormes brazos con las distintas generaciones. Testigos de cientos de besos de enamorados y travesuras infantiles.

La parroquia y sus vitrales, y esa arquitectura digna de visitar. La vieja estación del ferrocarril o la laguna Mulitas que siempre tiene a mano una parrilla para pasar el rato al aire libre. 

#Tuentifai, como suelo decirle cariñosamente, es también los pasteles de Mabel -los mejores del mundo- o las masas finas de Confitería Islas que con tanto amor elabora la querida Celia. Los chorizos secos y salames de Lopardo o los chorizos frescos para tirar a la parrilla de El Flaco, con sus variantes de morrón y parmesano, queso azul o pimentón colorado. Es la carne que va del campo a la mesa y no falla, para que el encuentro con los que se eligen sea ideal.

Es también los quesos de Mazzola o los dulces de las escuelas rurales. Es cada una de las historias que aún no se contaron y merecen ser contadas. Es un lugar para vivirlo todo el año, preferentemente en verano, pero todo el año. Por su ubicación y su fácil acceso desde otros puntos de la provincia, o bien el resto del país. Es Bibolini y Calfucura. La Mulita y su historia.

Es el Colo Barco. Hoy más que nunca y reitero, es una situación que debemos aprovechar.  

25 de Mayo es eso y muchísimo más. Y mi propósito es que todos conozcan sus bondades. Es un desafío que me he propuesto para devolverle al pueblo toda la felicidad que me brindó.

Hay mucho por contar y conocer, incluso por los propios veiticinqueños…