Integrantes del Grupo de Estudios de Arqueología Histórica de Frontera (GEAHF) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se encuentran en el distrito de 25 de Mayo para desarrollar una nueva etapa de investigación de campo. Las tareas se centran en el sitio histórico donde se libró la Batalla de La Verde en 1874 y donde funcionó el Fortín Cruz de Guerra, hito fundamental en la línea de frontera del siglo XIX.
La delegación, compuesta por las arqueólogas Astrid Rearte, Jimena Doval y Marina Smith, junto a un equipo técnico de casi diez personas, fue recibida en la Casa de la Cultura por autoridades municipales para coordinar la logística de un proyecto que busca posicionar al distrito en el mapa de la historia nacional.

Ciencia no invasiva
Una de las características principales de esta campaña es la utilización de métodos no invasivos para el estudio del suelo. Según explicaron las especialistas, el uso de georradares permite obtener una lectura detallada del terreno mediante ondas eléctricas sin necesidad de realizar excavaciones masivas.
El equipo detalló que los trabajos actuales emplean tecnología de vanguardia no invasiva, como el uso de georradares. “Es como pasar una aspiradora que tira una onda eléctrica y nos da un ‘electrocardiograma’ del terreno. Así detectamos anomalías sin destruir el patrimonio”, explicaron. En ese sentido, advirtieron que la arqueología utiliza una técnica destructiva, que es la excavación. Por ello es necesario realizarla con un registro munucioso y el trabajo de un profesional a csrgo: “Si sacamos una capa de tierra, eso se pierde. Por eso usamos estos métodos modernos que permiten leer el pasado preservando la integridad del suelo para futuras generaciones.

El foco en lo cotidiano
La investigación actual busca trascender los hechos bélicos para enfocarse en la vida diaria de quienes habitaron el fuerte y sus alrededores durante más de 30 años. Para ello, el análisis de los antiguos depósitos de residuos (basurales históricos) resulta clave, ya que allí se conservan restos de vestimenta, alimentación y objetos de uso diario que no figuran en los registros oficiales.
El trabajo se apoya además en fuentes documentales históricas, principalmente en la obra de Carlos Grau y las planimetrías del agrimensor Narciso Parrilla, para contrastar la información hallada en el terreno con los registros de la época.




