
Con una destacada concurrencia de vecinos, autoridades y representantes de instituciones, Saladillo conmemoró este fin de semana sus 163 años de historia con un emotivo acto oficial encabezado por el intendente José Luis Salomón. La ceremonia combinó el tradicional protocolo cívico con momentos de fuerte color cultural, artístico y un mensaje político centrado en la convivencia y la identidad local.
Tradición y color en la plaza principal
Las actividades conmemorativas comenzaron por la mañana en el centro de la ciudad. Bajo los acordes de la Banda de Bomberos Voluntarios, dirigida por el profesor Gustavo Tevez, se realizó el izamiento de la Bandera Nacional y del pabellón de Saladillo en el mástil de la plaza principal.
El acto contó con el ingreso de las banderas de ceremonia de las distintas escuelas de la zona y de las colectividades que forman parte de la comunidad.
Acompañando al jefe comunal se encontraban presentes el presidente del Concejo Deliberante, Alejandro Armendáriz; la diputada provincial Alejandra Lordén; el exintendente Carlos Gorosito; además de funcionarios y concejales de distintos bloques políticos.

El mensaje del intendente: diálogo y convivencia
Durante su alocución, Salomón reflexionó sobre el recorrido histórico de la ciudad y el legado de quienes la construyeron. “Hoy no solamente conmemoramos la fecha de fundación de este querido pueblo, sino también una historia, un legado. Son muchas las personas que, en estos 163 años de vida, han construido con sus acciones este Saladillo pujante que tanto nos enorgullece”, expresó.
En una época marcada por la escasez de recursos, el mandatario destacó que la localidad mantiene una actividad constante: “Saladillo tiene una dinámica y una acción pública, privada e institucional que supera la cantidad de habitantes que pueblan este querido territorio”. Y agregó: “En estos tiempos donde flaquean los recursos, no podemos inaugurar grandes obras o emprendimientos. Sin embargo, Saladillo tiene mucho para mostrar”.
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la convivencia democrática y la pluralidad de voces: “Es trascendente que tengamos diálogo, que nos podamos escuchar, algo que no sucede en todos los pueblos. En Saladillo discutimos, a veces no aprobamos, pero sabemos convivir. Y eso tiene un valor enorme, que ojalá no se pierda nunca”.

Arte y emoción sobre el escenario
Tras las palabras institucionales, la celebración continuó con un despliegue artístico que convocó a numerosos talentos locales.
Los bailarines del grupo infantil del Taller Municipal de Danzas Criollas, dirigidos por Alfonsina Rinaldi y Hernán Calcaterra, aportaron la calidez de la danza tradicional. A su turno, las alumnas del Instituto Superior Artístico (ISA) —coordinadas por las profesoras María Marta Delucía, Romina López, Candelaria Iocco, Antonela Cavenaghi, Florencia Viola y Federico Mackinze— deslumbraron al público al presentar “Copos de nieve”, un fragmento del clásico ballet Cascanueces con música de Tchaikovski.
El cierre musical estuvo a cargo del cantante Gabriel Méndez, quien interpretó un poema musicalizado de la icónica escritora local Susana Esther Soba y coronó su participación con el tema de su autoría “Saladillo es mi alegría”.
“Sigamos avanzando. No hay que destruir el pasado. Hay que sostenerlo y si es posible mejorarlo. No bajemos los brazos. Sigamos construyendo todos los días el Saladillo pujante que todos queremos”, concluyó el intendente, cerrando una jornada inolvidable para los vecinos.




