La Municipalidad de Saladillo, a través de la Dirección de Bromatología, puso en marcha un circuito de gestión responsable que optimiza los recursos derivados de los controles sanitarios cotidianos. El procedimiento se centra en el análisis de muestras de entrañas recibidas en el laboratorio oficial en el marco de las tareas de prevención y detección de triquinosis.
Un circuito que une control y compromiso
El protocolo operativo establece que, tras la recepción de cada pieza, se extrae una porción para el estudio de laboratorio correspondiente. Una vez finalizado el ensayo y certificado el resultado negativo, el material remanente se conserva bajo estrictas normas de cadena de frío y seguridad bromatológica.
Posteriormente, estos remanentes son trasladados y donados al Núcleo de Rehabilitación y Fauna Aliwen, donde se integran como un insumo clave para la alimentación de los animales carnívoros que se encuentran alojados y bajo el cuidado del establecimiento.
Articulación y aprovechamiento
Desde el área comunal destacaron el valor estratégico de esta iniciativa, que logra entrelazar la rigurosidad del control bromatológico con la solidaridad y el aprovechamiento sustentable.
De este modo, un elemento indispensable dentro de los protocolos de fiscalización sanitaria encuentra un destino útil y responsable, transformando un procedimiento de rutina en un aporte directo para el bienestar de la fauna local asistida.




