Por Laura Spagnolo, abogada y consejera escolar
En otro momento, se acuño la idea de mi hijo el doctor hoy lamentablemente por cuestiones diversas ser profesional no es sinónimo de ser una persona con nivel económico bueno.
El haber alcanzado niveles de instrucción terciario o universitario en otro momento del país garantizada la casa propia, vehículo y las vacaciones al menos en la costa atlántica o en las sierras de córdoba pues ahora, ya no más.
Cada vez son más los vecinos que desde la informalidad desarrollan emprendimientos porque la principal fuente de ingresos no alcanza, no es suficiente.
Las ferias de emprendedores, que se gestan por necesidad sin apoyo del estado, decisión política con la que no concuerdo en absoluto. Son cada vez mayores y con más variedad de bienes o servicios para ofrecer.
Mientras al Presidente le importa la macro, desde lo social se produce movimientos dignos de ser estudiados por la sociología; hay una clase media autónoma o en relación de dependencia y, en este último caso, vinculada laboralmente con el estado que no llega a fin de mes, que se ve obligada a cambiar hábitos de consumo, dejando de comprar y recurriendo a segundas o terceras marcas de bienes de primera necesidad
Queda un trimestre para cerrar el año, esperemos que las buenas nuevas lleguen a la micro a la economía de bolsillo, al monedero que, otrora era de Doña Rosa. Este deseo se marchita, con cada discusión que se aleja de los verdaderos problemas de la gente y se debate entre quienes tienen satisfechas sus necesidades primarias y secundarias.




