Absolvieron al imputado y el crimen de Odelsia Cometto sigue impune

Juan José Dubo fue encontrado inocente del delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y codicia, y fueron absueltos Martín Ignacio Dubo, hijo de Juan José, y el abogado Walter Goggi, imputados por encubrimiento.

Vivienda de calle 29 casi esquina 6, donde fue ultimada la octogenaria (archivo La Mañana)

El Tribunal Oral Criminal N°1 de Mercedes, a cargo María del Milagro Baliero, Pablo Bonnet y Esquivel, absolvieron a los imputados en la causa por el crimen de Odelsia Cometto.

Juan José Dubo, de 67 años, fue encontrado inocente del delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y codicia en relación, y fueron absueltos Martín Ignacio Dubo, hijo de Juan José, y el abogado Walter Hernán Goggi, quienes estaban acusados de encubrimiento agravado.

La sentencia, dictada por unanimidad, determinó que no hubo pruebas suficientes para condenar a los acusados. El Tribunal también reguló los honorarios de los abogados que intervinieron en el caso y dispuso el decomiso de elementos secuestrados que no corresponda restituir.

El caso

De 82 años, viuda, sin hijos ni familiares directos, jubilada docente y propietaria de 140 hectáreas de campo en Quintana, partido de Alberti, que tenía arrendadas, Odelsia Cometto apareció sin vida en su domicilio de calle 29 casi esquina 6 de la ciudad de 25 de Mayo. Avisó de su hallazgo Dubo, su empleado desde hacía 40 años, quien declaró que ingresó a la vivienda, observó en la cocina el cuerpo sin vida de la mujer en un avanzado estado de descomposición y notificó a la Policía. Era el 11 de marzo de 2019. Comenzó entonces a escribirse una historia plagada de misterios e hipótesis, que continuará, ya que hallado inocente Dubo, se desconoce quién o quiénes ultimaron a Odelsia.

La autopsia, realizada en Chivilcoy, confirmó que había fallecido el 7 de marzo, 4 días antes de ser encontrada, a causa de asfixia mecánica por ahorcadura, y su asesino había utilizado un piolín de albañil.

La vivienda, que estaba herméticamente cerrada salvo la puerta principal que se encontraba abierta, mostraba desorden en las habitaciones, pero los peritos especializados que desde un primer momento trabajaron en el lugar preservando la escena, observaron la existencia de objetos de valor como dinero y alhajas. Descartaron un homicidio en ocasión de robo, y las hipótesis se centraron en que alguien había ingresado con el fin de matarla.

La investigación, a cargo de la UFI 3 de Mercedes a cargo de Pedro Illanes, y la Ayudantía Fiscal 25 de Mayo encabezada por Carlos Brunelli, junto a los efectivos de la Comisaría Primera y de la Sub DDI Bragado, se centró en el círculo íntimo de la víctima, con un móvil económico que, consideraban, no permitía dudas.

Parecía que la investigación no avanzaba, hasta que se realizó un allanamiento en la vivienda de calle 7 y 301, propiedad de Juan José Dubo, donde según informó por entonces la Justicia incautaron “elementos importantes para la causa”, como prendas de vestir de interés a los fines periciales. Hubo otro procedimiento en la misma vivienda.

La investigación apuntaba a Dubo, aunque hubo otras hipótesis investigativas que fueron evaluadas. La proximidad de una obra de construcción, en virtud del elemento utilizado para someter a la víctima, y la sospecha sobre un servicio de delivery.

También la mirada se puso sobre los herederos secundarios, ya que se dijo que Dubo era, por testamento de puño y letra de Odelsia Cometo, único beneficiario del campo, mientras que una prima de la víctima -fallecida por causas naturales 6 días antes de ocurrido el crimen- recibiría la casa de calle 6 y el auto, y en caso de no poder hacerlo, este beneficio sería para uno de los hijos de Dubo.

Pedido rechazado

Avanzada la investigación, un escrito de un centenar y medio de páginas presentado por la UFI 3 y la Ayudantía Fiscal 25 de Mayo requirió el pedido de allanamiento y detención de Juan José Dubo, señalándolo por “sumatoria de indicios” como probable autor del crimen de Odelsia Cometo.

Se aludía en el expediente a que era el principal heredero y tenía conocimiento de ese estado, fundamentalmente luego de la muerte de la prima de Cometto, domiciliada en Bragado. Y subrayaban los sucesos concomitantes, debido a que “fue la última persona” que vio a la víctima con vida, y también la que estuvo en el lugar del hecho por “contar con una llave de la vivienda”. Y además, por “una serie de testimonios recogidos y de actitudes del imputado posteriores al homicidio, algunas de ellas vinculadas a los locadores del campo”.

La investigación judicial que involucró diversas pericias, estudios científicos e intervenciones telefónicas, insistió en señalar al imputado, pero el Juzgado de Garantías interviniente, con toda la documentación en su poder, siempre consideró que faltaban pruebas fundamentales, como la presencia de ADN de homicida o testimonios directos para solicitar su arresto.

“A foja cero”

El tiempo siguió transcurriendo. Cuatro años después, la causa fue elevada a juicio, a realizarse 29 meses después. Finalmente se concretó y los jueces absolvieron al imputado por homicidio, considerándolo inocente, como siempre afirmó la defensa. Así, la causa volvió “a foja cero” y el crimen, como otros que tanto han herido a la comunidad veinticinqueño, sigue impune.