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31 Ene

El calzado en crisis

Publicado en Editorial

La reapertura de las importaciones ha tenido ventajas para algunos sectores, pero al mismo tiempo puso en jaque a muchas pequeñas y medianas empresas. El rubro textil resulta unos de los más castigados. La Cámara de Industria del Calzado expuso que las 2.300 pequeñas y medianas empresas que se dedican a la fabricación pasaron de producir 125 millones de pares en 2015 a 111 millones en 2016, lo que significó una reducción en la producción del 11,2 por ciento. Pero es la situación de los talleres sólo dedicados al aparado, como hay varios en 25 de Mayo e incluso en Saladillo, que en los últimos meses han reducido su personal y en casos bajan las persianas esperando que las condiciones económicas cambien.
El ejemplo más claro está viviéndose en Coronel Suárez, donde la fábrica DASS -productora de zapatillas de marcas multinacionales- despidió a más de 800 trabajadores desde 2015 a esta parte. Fue hace 15 años cuando en el distrito se vivió una situación similar. La profunda crisis económica, política y social que desencadenó el neoliberalismo aplicado en la década del '90 dejó en la calle a 1.800 empleados suarenses cuando Gatic decidió anunciar la quiebra y cerrar sus puertas para siempre. Por entonces, lo propio ocurrió en la ciudad de 25 de Mayo, al cerrar "Adidas" y dejar muchas familias sin empleo, e incluso abandonar los terrenos del Sector Industrial Planificado, que recién el año pasado fueron recuperados por la Municipalidad mediante una retroventa y ahora están siendo titularizados a nombre de las empresas que los ocupan.
Años más tarde, desde el BANexo implementado desde la Provincia, en 25 de Mayo hubo aportes para cooperativas del calzado. La mayoría fallecieron pese a la inyección económica, en casos porque los titulares no estaban preparados para convertirse en empresarios y no lograron consensuar decisiones entre los integrantes de esas nacientes entidades. Otras continuaron aparando y hasta fabricando su propio calzado. Pero con la presidencia de Mauricio Macri el sector volvió a entrar en crisis, por la apertura indiscriminada de productos importados que, gracias a la mano de obra más económica, se comercializan a bajos costos y la producción nacional no puede competir con ellos.
Según un informe de La Tecla, este retroceso tuvo que ver, entre otros factores, con el aumento de las importaciones. En 2016 se importaron 27,3 millones de pares de calzado, un 22 por ciento más con respecto a 2015. Pero la gravedad del ingreso de zapatos a nuestro país se registró en los primeros meses de 2017. De acuerdo a un informe elaborado por la entidad nacional, se incrementó en un 62 por ciento la entrada de productos del rubro con respecto al año anterior, procedentes de Indonesia, Brasil y China, tres países en los que la mano de obra es mucho menos costosa.
Como consecuencia, las ventas nacionales se desploman, las fábricas pierden rentabilidad, despiden o suspenden trabajadores, y las economías municipales se resienten. "Una parte de la caída de la producción es la apertura de las importaciones, pero la otra parte tiene que ver con los altos costos en la Argentina y con la entrega indiscriminada de subsidios del Gobierno anterior, que generaron que el empresario no reinvirtiera, sino que viviera de eso. Era inviable por donde se lo mirara, y lamentablemente, el que paga los costos es el trabajador", explicó el intendente de Las Flores, Ramón Canosa, quien en 2017 le hizo frente al cierre de GGM, que dejó en la calle a 180 trabajadores.
Si bien el Ministerio de Producción de la Provincia, a cargo de Javier Tizado, puso en marcha la conformación de una "Mesa de Trabajo de la Industria del Calzado de la Provincia de Buenos Aires", no es suficiente. Es que las políticas macroeconómicas que golpean al rubro, y la cartera no cuenta con un presupuesto significativo como para poder hacer frente a la difícil situación que atraviesa el sector. El futuro del calzado es poco prometedor.

30 Ene

Comunas austeras

Publicado en Editorial

La gobernadora María Eugenia Vidal consiguió en las últimas horas dos adhesiones importantes al pacto fiscal: la de General Pueyrredon (Mar del Plata), uno de los distritos más grandes de la provincia; y la de Salto, un municipio peronista. En tanto, Azul comenzó a avanzar con recortes en el gasto político. Con aceptaciones al pacto fiscal, Vidal cuenta con guiños en distintos distritos bonaerenses, algunos de los cuales comienzan a avanzar con planes de austeridad. Otros, entre los que están los mandatarios peronistas del interior, rechazan la iniciativa.
En líneas generales, la Ley de Responsabilidad Fiscal establece límites a las cuentas de las comunas. Estipula que la planta de personal no puede crecer más de la población, que la deuda del municipio no debe superar el 8% de los gastos corrientes y el gasto no tiene que aumentar más que la inflación. A cambio de eso, la Provincia les permite tomar deuda para inversión y recibir asistencia en caso de “imprevistos”.
Una buena noticia para los planes de la gobernadora fue la autorización con consenso del Concejo Deliberante marplatense, con los votos de Cambiemos y 1País, al intendente Carlos Arroyo para adherir al pacto. La otra positiva llegó desde Salto, del jefe comunal peronista Ricardo Alessandro, quien confirmó que su distrito también se sumará a la medida impulsada, aunque esgrimió algunas críticas.
“Vamos a adherir al pacto fiscal. Tenemos 769 empleados y en sueldos se nos va el 71 por ciento del presupuesto. A eso hay que ponerle un freno”, dijo Alessandro, dejando entrever su compromiso en llevar un control sobre la planta de trabajadores del municipio, algo que según el acuerdo no debe crecer más de la población de cada distrito.
El de Salto también aseguró que su administración no tendrá problemas con el punto que prohíbe endeudarse por encima del 10 por ciento, aunque sí hizo observaciones sobre los límites a los aumentos de tasas. “Creo que se va a complicar un poco con ese recorte, no creo que lo pueda aplicar ninguno (de los distritos), más cuando la provincia sube las tasas de una manera denodada”, apuntó.
Si bien dio por confirmada la adhesión, el saltense deberá esperar el permiso del Concejo Deliberante durante febrero, algo que en principio se daría con los votos de los bloques de Cambiemos y el Justicialismo.
Antes de Alessandro, el último intendente peronista en dar el sí al pacto había sido Marcos Pisano (Bolívar), quien se en-cuentra reemplazando al diputado nacional Eduardo “Bali” Bucca. En total, serían 50 municipios los que ya adhirieron. Entre ellos, estarían otros de la oposición como Guaminí, José C. Paz y Saavedra.
Hay comunas, además, dispuestas a reducir el gasto político. El intendente de Azul, Hernán Bertellys (Cambiemos), suprimió 13 cargos políticos, en el marco de la restructuración del organigrama municipal, y se suma con medidas concretas al plan de austeridad impulsado por Vidal.
Mediante un decreto delegó las funciones suprimidas a la Secretaría de Jefatura de Gabinete y Gobierno y señala que la restructuración posibilita “la normal ejecución de todas las obras y la prestación de los servicios públicos, existentes y proyectados para el año en curso”.
Bertellys dijo que esa medida le dará “no sólo la posibilidad de un ahorro importante en el presupuesto sino también mayor eficiencia a la hora de concretar las metas de la gestión que nos propusimos”.
Medidas similares a las de Azul ya habían tomado distritos como La Plata, Berisso, Necochea y Bahía Blanca, entre otros. La mayoría de las comunas están excedidas de personal, gracias a las contrataciones más por compromisos partidarios que por necesidad operativa. Cesantear a tantos no parece ser una salida, por el impacto en las economías lugareñas, pero reducir la planta política y contrataciones de terceros que pueden suprimirse sí es una opción aplicable.

Aunque a la economía le sigue costando recuperarse y la inflación hace de las suyas, porque no baja según lo que se había previsto, se conoció ayer un dato auspicioso. La producción de las pymes industriales creció 5,3% en noviembre frente a igual mes del año pasado, y cumplió así cinco meses consecutivos en alza, según el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
De continuar esa tendencia, 2017 finalizará con un leve aumento en la actividad de las firmas manufactureras, después de cinco años consecutivos con resultados anuales negativos, desatacaron desde la entidad empresaria.
Según datos de la Encuesta Mensual Industrial realizada por CAME entre 250 industrias pymes, la actividad fabril acumula una caída de sólo 0,1% en los once meses ya transcurridos del año.
El reporte arrojó que el Indice de Producción Industrial Pyme (IPIP) registró un valor de 85,9 puntos en noviembre, con un incremento de 2,2% frente a octubre (en la medición sin desestacionalizar).
Además, precisó el portal La Política On Line, reflejó que el desarrollo interanual alcanzó al 54,5% de las industrias, mientras que el 16% se mantuvo en los mismos niveles del año pasado y otro 25,5% redujo su producción: es la mayor proporción de industrias en fortalecimiento desde 2011.
La Confederación detalló que de los 11 sectores relevados, 8 tuvieron crecimiento anual: Material de Transporte (13,3%), Productos eléctrico-mecánicos e informática (10,3%), Minerales no metálicos (10,5%), Papel, cartón, edición e impresión (8,8%), Alimentos y bebidas (7,2%), Productos químicos' (5,6%), productos de metal, maquinaria y equipo" (4,5%) y Calzado y marroquinería' (1,3%).
Cayeron en noviembre Productos textiles y prendas de vestir (-0,3%), Maderas y Muebles' (-0,5%) y se mantuvo sin cambios Productos de caucho y plástico.
Para la entidad, la rentabilidad mejoró en noviembre: el 67% de industrias afirmó haber cerrado el mes con beneficio, 23% con rendimiento nulo y 10% con rédito negativo.
Sin embargo, muchas empresas están preocupadas por el impacto que está teniendo la suba en las tasas de interés tras el fin de las líneas de créditos subsidiadas.
Por otra parte, siempre a partir del relevamiento de CAME, el 50% de las firmas planea realizar inversiones y otro 19% lo estaría evaluando. Y, otro dato relevante, el 34% asegura tener previsto contratar más personal.
Los sectores que menos están progresando son los más expuestos a la competencia de las importaciones. En noviembre, el 31% de los industriales apuntó estar viéndose afectado por el ingreso de mercadería extranjera, especialmente en los rubros textiles, maderas y muebles, calzados y productos de caucho y plástico.
Lo cierto es que con el quinto mes consecutivo de alzas en las Pymes, por lo que el 2017 cerrará con un leve crecimiento anual de la actividad, que pronostican se mantendrá e incluso crecerá en el próximo calendario.

La parvovirosis porcina es una enfermedad viral que ocasiona problemas reproductivos o infertilidad en cerdas, y es la causa más frecuente de infertilidad en cerdas primerizas y una de las principales de muerte embrionaria y fetal, en lo general transcurre sin signos clínicos en las cerdas.
Dado que tiene una alta incidencia y es capaz de causar pérdidas económicas en la producción porcina, técnicos de la Estación Experimental Cuenca del Salado del INTA han estudiado casos.
El diagnostico de parvovirus comienza con la repetición de celos, presencia de lechones momificados, camadas con lechones momificados y camadas pequeñas especialmente en cerdas primerizas por lo que, señala un informe remitido por el INTA a La Mañana, "para determinar que se está frente a casos de parvovirosis porcina debe realizarse un diagnóstico serológico basado en la detección en suero de anticuerpos inhibidores de hemoaglutinación".
La técnica de ELISA es de elección debido a su alta sensibilidad y especificidad, en lo que respecta a la serología, también son utilizados los test de fluorescencia de anticuerpos o PCR en lechones momificados para confirmar la infección.
El virus es resistente a desinfectantes comunes y enzimas, a variaciones en pH, y calor, puede permanecer por largos periodos en secreciones y excreciones, pudiendo persistir fuera del cerdo durante muchos meses, sin embargo es inactivado por hipoclorito sódico o hidróxido de sodio.
La infección se produce por lo general por vía oro-nasal, y en algunas circunstancias por vía venérea. El virus "está presente en casi la totalidad de las granjas porcinas en el mundo y dependiendo del momento de la gestación que se infectan las cerdas se presenta de diferentes maneras". Durante los primeros 15 días de gestación ocasiona muerte y reabsorción del embrión, siendo la única manifestación clínica observada en las cerdas el retorno al celo. Durante los 30 a los 70 días de gestación da como resultado la muerte y momificación del feto, con camadas con menor cantidad de lechones. Los fetos infectados de más de 70 días de edad, aunque son susceptibles a la infección, tienen capacidad para una respuesta inmunológica, por lo que están protegidos de los trastornos inducidos por el virus.
Como acciones de prevención es importante en todo sistema de producción porcina cumplir con normas adecuadas de manejo, nutrición, genética y medidas sanitarias. El aspecto sanitario demanda un aproximado de 6 % de los costos totales del sistema, solo en maniobras preventivas.
La puesta en marcha de un correcto plan sanitario resulta fundamental en los criaderos y su correcta higiene una acción complementaria que ayuda a que en las piaras se observen bajos porcentajes de animales abortados.
Los profesionales del INTA sugieren "asegurar que las vacunaciones contra parvo-lepto se realicen adecuadamente, controlando que las cerdas primo vacunadas reciban las dos dosis completas, 40 y 21 días previo al servicio, y que las cerdas que ya fueron vacunadas repitan la dosis 21 días previo al servicio", no dejando de vacunar a los padrillos anualmente".
El sangrado anual de los animales del establecimiento para diagnóstico de brucelosis y aujesky, "es una medida de control con buenos resultados ante brotes infecciosos". También aconsejan realizar una correcta cuarentena de los animales que se van a introducir a un establecimiento, y analizar el alimento utilizado en busca de mico toxinas y siempre usar tanto un alimento adecuado como una fuente de agua potable para cerdos.

Pasaron 40 años desde el primer Rally París-Dakar y diez desde que aquella la competencia se trasladara a Sudamérica, y sólo un país estuvo siempre en el recorrido: la Argentina. La carrera más exigente del mundo fue desde entonces fuente de recursos inagotables. Los autos y motos del Dakar atraviesan las provincias del norte, donde el clima y los países son más inhóspitos, y también revolucionan Buenos Aires y otras grandes ciudades, como Rosario y Córdoba.
El impacto económico es difícil de medir, pero la cobertura mediática que merece el evento en todo el mundo aporta a la marca país un valor agregado sin precio.
El Dakar 2018 se inicia el 6 de enero en Lima, Perú, pasa luego por Bolivia y termina 14 días después en Córdoba. Aquí, cuatro gobernadores y el ministro de Turismo Gustavo Santos presentaron la carrera en su versión argentina. No fue un evento deportivo, sino político. Y la presencia de Santos fue evidencia de donde está puesta la atención oficial.
"El impacto económico del Dakar está en aproximadamente 40 millones de euros, sólo en términos de comunicación. Lo más importante tiene que ver con la marca país, con la posibilidad de mostrar paisajes que otra prueba no hace porque no recorre el interior de las provincias. Esto llega a más de 190 países y a más de 1.000 millones de personas en el mundo", dice Santos.
En 2017, 4,5 millones de personas siguieron la competencia desde la ruta. Y las etapas argentinas de la carrera fueron el evento deportivo del año. Las rutas se llenaron de fanáticos que montaron sus carpas a un lado o se acomodaron durante horas con una silla plegable bajo el sol del verano. La espera incluyó, como cada año, un asado improvisado al aire libre.
Desde Turismo no pueden poner cifras en metálico a semejante despliegue de turistas. Pero dicen que el impacto del Dakar se ve y se siente. "El año pasado, con 45 grados de temperatura, tener a Santiago del Estero lleno de gente era casi un milagro, que Catamarca y La Rioja, que están en temporada baja, tengan su hotelería llena es evidente. Es menos evidente en lugares que están en temporada alta, cómo Córdoba, pero no hay duda del impacto del Dakar", dice Santos.
El "efecto Dakar" es especialmente relevante en Villa Carlos Paz, la ciudad más turística de Córdoba, ubicada a menos de 20 minutos de la capital provincial en un entorno de sierras bajas y un gran espejo de agua. La carrera pasará por allí antes del final y el sector turístico ya está preparado. "Nos encuentra en temporada alta y en esa época tenemos mucha gente. Pero no es lo mismo recibir a un rally nacional a que venga el Dakar, porque el impacto mediático es importante. Se reciben además muchos extranjeros, porque la gente va siguiendo el evento y todos los lugares que toca son promocionados a nivel internacional", dice el presidente de la Asociación Hotelera de Carlos Paz, Rodrigo Serna.
Córdoba es una provincia de "fierreros". Aquí se realiza una fecha del Campeonato Mundial de Rally y otra de Moto GP. Eso explica la otra parte del fenónemo del Dakar en nuestro país, que con 64 pilotos y copilotos será en enero el segundo país más representado después de Francia.
Es cierto que la proliferación no siempre va acompañada de niveles de alta competencia, sobre todo por una cuestión económica. A los equipos ganadores (los hermanos Marcos y Alejandro Patronelli tienen cinco primeros lugares en cuatri y Federico Villagra logró un cuarto lugar en camiones) se suman historias menos ambiciosas pero llenas de pasión.
Como la de José Blangino, que preparó artesanalmente un Rastrojero, una camioneta de industria nacional que se fabricó hasta 1979. A los 45 años, va por su octavo Dakar. "Esto es todo a pulmón, muy casero, además acá no se consigue nada importado y por eso es todo artesanal. Compré un motor Camaro cero kilómetro en los Estados Unidos y el diseño es a ojo, acá no hay computadora", contó. El piloto y su equipo viajarán por tierra hasta Lima y cuando Blangino largue ya tendrá 4.000 kilómetros al volante.
Pablo Pascual es el único motociclista argentino que corrió las nueve ediciones del Dakar en su país. En enero se subirá a una KTM 450 que correrá "como vino de fábrica, sin preparación especial como hacen los grandes equipos". Su éxito depende de unos pocos apoyos económicos, pequeños empresarios amantes de las carreras, y mucho esfuerzo personal. "El año pasado dije que no correría más, pero cambié de idea a la semana siguiente" dijo, "porque el objetivo final es llegar a Córdoba, a mi casa, ese es mi sueño". El Dakar llegará dentro de dos semanas a la Argentina. Y allí estarán los argentinos esperándolo.