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25 de Mayo se ha convertido en uno de los focos de población creciente de ardillas de vientre rojo, que ya pueden considerarse una plaga que genera inconvenientes e importantes pérdidas en la producción agropecuaria.
El tema es relevante, porque de no tomarse medidas el número de animales crecerá y avanzarán incluso a la ciudad, porque no están lejos, pues hay decenas en la Estación Forestal INTA y en estancias de la zona de Blas Durañona. Atendiendo la problemática, se han desarrollado desde hace más de un año varias reuniones con participación del Inta, la Sociedad Rural de 25 de Mayo, la Cooperativa Eléctrica Zona Sur, el Gobierno municipal y el ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable nacional, con su proyecto «Fortalecimiento de la Gobernanza para la protección de la Biodiversidad mediante la formulación e implementación de la Estrategia Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras (ENEEI)».
Evaluada la situación por profesionales de esa cartera, instrumentaron acciones de manejo de los focos de invasión de ardillas, pero es necesario desarrollar instrumentos legales acordes, y en 25 de Mayo, como ya apuntó La Mañana en más de una oportunidad, debería generarse una ordenanza que permita su combate, como existe dentro de la Comisión de Lucha Contra las Paglas, que tiene presupuesto, con la cotorra y la acacia negra.
La ardilla de vientre rojo (Callosciurus erythraeus) es una especie originaria del sudeste de Asia que fue introducida con fines ornamentales en Luján hace 50 años, logrando establecerse e invadir, amenazando la biodiversidad, la salud, la producción y los servicios.
Este roedor silvestre se expande de manera exponencial de la mano de las personas que la trasladan a nuevos sitios por considerarla atractiva. Así se crean nuevos focos de invasión y se acelera su expansión en ambientes urbanos y rurales de la Argentina.
Según estudios del Grupo de Ecología de Mamíferos Introducidos (EMI) de la Universidad Nacional de Luján, la población de esta ardilla supera los cien mil individuos e «invaden» más de 2.200 kilómetros cuadrados, y alcanza quince partidos de la provincia, y otros en Córdoba y Santa Fé.
Introducida en 25 de Mayo, la población se multiplicó en la zona de Blas Durañona, encontrando en la Estación Forestal INTA un ámbito inmejorable para su reproducción.
Al encontrar condiciones adecuadas para sobrevivir y reproducirse, su abundancia aumenta y generan diversos daños. En lo atinente a la salud, al igual que otros roedores silvestres pueden transmitir a las personas
parásitos y enfermedades tan graves como la leptospirosis. La estrecha cercanía de esta ardilla con el hombre y sus animales domésticos resalta la necesidad de generar conciencia acerca de las zoonosis que puede transmitir», explicaron desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable nacional.
Además, las ardillas exóticas causan impactos negativos sobre la biodiversidad nativa, afectando especies vegetales y actuando como predador o competidor de la fauna silvestre. Entre las amenazas potenciales se encuentra el hecho de que pueden afectar a la diversidad de aves y podrían afectar a las ardillas nativas.
Entre los efectos en la producción, consumen de una gran variedad de frutos y semillas afectando plantaciones comerciales y familiares, y la especie descorteza árboles favoreciendo que el tronco o las ramas se sequen, se infecten de hongos, y disminuya la calidad de la madera destinada a la producción forestal. El gran problema del Inta en 25 de Mayo.
También rompen sistemas de riego, afecta varios cultivos y la producción avícola, roen cables de electricidad, televisión, telefonía y transformadores eléctricos.
La clave está en prevenir su expansión, para limitar la captura, tenencia, traslado y liberación de ardillas.
La tenencia responsable de mascotas incluye saber qué tipo de animales de compañía se pueden tener. En este caso, vale considerar que la ardilla no es una mascota ni un adorno y que todos podemos ayudar a frenar su expansión para proteger la biodiversidad de nuestros ecosistemas, la salud y la producción.

06 Dic

Soldados con nombres

Publicado en Editorial

Documentos, cartas, alguna chapa identificatoria y un reloj de pulsera con sus agujas clavadas a las 12.50 de un día cualquiera. Esas son algunas de las pertenencias de los soldados argentinos caídos en la guerra de Malvinas que fueron encontradas en el cementerio de Darwin, en las islas.
Así concluye la primera parte de un histórico trabajo de exhumación hecho por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que contrastó los cuerpos con el material genético de 107 familiares.
Diez minutos para las 13. A esa misma hora, pero de ayer, los primeros ocho grupos convocados por la secretaría de Derechos Humanos argentina reconocieron a sus familiares y cerraron un capítulo crucial en su vida. "Gracias a Dios pudimos cerrar esta herida que tenemos hace 35 años. Mi hijo está bien porque está con el Señor en la gloria. Me voy contenta", se emocionó María Inés Romero, madre del soldado Macedonio Rodríguez.
Fueron 649 los soldados argentinos que murieron en el conflicto bélico, desatado tras la ocupación que la dictadura militar operó en el territorio controlado por los británicos, en 1982. Sin embargo, y durante años, 122 cuerpos enterrados en el cementerio de Darwin no habían sido identificados. Los nombres y apellidos de los "Soldados Argentinos solo conocidos por Dios" -como reza en las placas de cada nicho- comienzan a saberse. O al menos algunos de ellos.
Los trabajos comenzaron en julio y en poco menos de dos meses, la Cruz Roja terminó la exhumación de 122 cuerpos enterrados en 121 tumbas, de las 230 que hay en total. Unas 107 familias aportaron material genético y dieron su consentimiento para que esos perfiles fueran analizados en Ginebra. Finalmente, se logró identificar 88 cuerpos.
El cabo primero Darío Rolando Ríos, caído en combate a los 19 años, fue otro de los jóvenes mal alimentados y vestidos casi con harapos que lucharon contra dos enemigos mucho más fuertes que ellos: los ingleses y las bajas temperaturas.
Su hijo, Pablo Darío, pasó los últimos 15 días casi en vela. "Se me va a salir el corazón", le dice a María Fernanda Araujo, presidenta de la comisión de familiares. El joven espera su turno con ansiedad para recuperar la alianza que su padre llevaba en su mano.
"Estamos muy ansiosos y somatizando", reconoció Araujo. Ella pudo saber que su hermano, el soldado clase 1962, Elbio Eduardo Araujo, fallecido en la batalla de Monte Longdon, está en Darwin, y de allí no lo moverán. "Quedará ahí para la perpetuidad, para que el mundo entero sepa que por ahí pasaron un puñado de hombres para recuperar algo que nos corresponde, por hecho, por derecho y por historia. El cementerio es el único bastión de soberanía que nos queda, por eso tienen que quedarse".
"Mi hermano hacía el servicio militar y estaba a punto de dar de baja", recuerda Norma Gómez, otra de las presentes. "Un día, mi tío recibió una carta suya donde decía que cuidara de mi mamá, mi abuela y mi hermanito, que cuando volviera le iba a pagar, y nunca más supimos de él. Tenía 19 años". La tarea de la Cruz Roja le permitió saber a Norma y a la familia entera que el cuerpo enterrado en la parcela B 419, del lado Oeste del campo de paz, es el de Eduardo Gómez, hermano de Norma y un ser "muy especial, muy luchador".
"Como todos mis hermanos, Edu me ha malcriado y por él es que no sé cuánto es 2 + 2, ya que me hacía toda la tarea de la escuela, me vestía en la cama para llevarme a la escuela y me alzaba en andas para que yo no pisara las heladas. Fue todo para mí", se emociona la mujer.
"Estoy un poco más tranquila. Esto significa cerrar un poquito la etapa de todos estos años, pero no significa que uno va a elaborar el duelo. El duelo va a ser permanente. El no verlo morir no se puede elaborar, porque él salió del Chaco con muchas energías y fuerzas. Estoy orgullosa de que fue y murió por nuestra bandera, como nos han enseñado en la familia y en la escuela".

La condena a cadena perpetua de varios responsables de los tristemente célebres vuelos de la muerte constituye un importante acto de justicia y a la vez es demostración práctica del porqué toda democracia -en este caso la argentina- debe perseguir incansablemente los crímenes contra la humanidad para evitar que queden impunes.
El macrojuicio celebrado en Buenos Aires -el mayor de la historia de este país- ha demostrado sin lugar a dudas la participación de 29 de los acusados en un cruel y sistemático exterminio de personas ejecutado durante la última dictadura militar (1976-1983).
Cada miércoles, presos políticos a cuyas familias no se informaba siquiera de su condición de detenidos, eran drogados, desnudados e introducidos en aviones de carga desde los que, a gran altura, eran arrojados vivos al mar. El juicio ha demostrado 789 casos, pero por la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en Buenos Aires pasaron alrededor de 5.000 personas de cuya inmensa mayoría no se ha vuelto a saber nada. La espeluznante cifra de desaparecidos de la dictadura ronda los 30.000, y no podemos olvidar que entre ellos se encuentran también ciudadanos de otros países.
En los 40 años transcurridos desde los asesinatos se han dado todo tipo de circunstancias que han hecho creer justificadamente a los familiares de las víctimas y a todos los demócratas argentinos que jamás verían a los responsables de estos crímenes rendir cuentas ante la justicia. Además de que algunos de los culpables murieron en este periodo, las leyes de Obediencia Debida (1987) y de Punto Final (1986) constituyeron un golpe durísimo porque permitían que quedaran impunes los ejecutores materiales de los crímenes. Es de justicia reconocer al expresidente Néstor Kirchner (2003-2007) su empeño en corregir esta situación al lograr que el Congreso argentino otorgase rango constitucional a la Convención de la Naciones Unidas sobre imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad y derogara las polémicas leyes.
Con esa puerta abierta, la Justicia argentina ha podido investigar y realizar un proceso que ha durado cinco años en el que los acusados han gozado de todas las garantías jurídicas que otorga una democracia, algo que ellos negaron a sus víctimas. La sentencia es además muy importante porque demuestra la existencia de un plan sistemático -casi industrial- de asesinato de personas cuyo único delito era la disidencia ideológica y ha mostrado el silencio permisivo, cuando no la connivencia, de numerosos estamentos de la sociedad argentina ante lo que ha sido uno de los crímenes más atroces cometidos en Latinoamérica en el siglo XX.
Nada devolverá la vida a las víctimas ni los años de lucha a sus familiares, pero con esta sentencia Argentina envía un importante mensaje al mundo: no habrá jamás impunidad para los violadores de los derechos humanos.

02 Dic

Seguir educando

Publicado en Editorial

"Debemos seguir educando, generando conciencia en toda la población, para que no tengan relaciones sexuales sin preservativos, enseñando que protegerse significa evitar que sangre, líquido preseminal, semen o fluido vaginal ingrese a su cuerpo, pero que también significa no dejar que ingresen en el cuerpo de otra persona. Que no donen sangre sí estuvieron en contacto con el VIH, que no compartan jeringas ni agujas. No hay que confundir la prevención con la discriminación", dijo la presidente de la Comisión de Salud de la Cámara Baja bonaerense y representante nuestra Séptima sección Electoral, Alejandra Lordén, al conmemorarse ayer el Día Mundial de la lucha contra el Sida.
Para erradicar esta epidemia hacia el 2030 en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se necesitará acelerar la inversión, el compromiso y la innovación, consideró la legisladora.
Y así es. Generar conciencia es la mejor herramienta para combatir el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, que constituye un problema de salud pública mundial. Más de 35 millones de personas han muerto afectadas por este virus. Solo en 2016, un millón. Y la padecen 36,7 millones de personas en todo el mundo.
Muchos todavía siguen confundiéndose con su causante, el virus de inmunodeficiencia humana (o VIH), que con el tiempo progresará hacia la falla del sistema inmune, lo que permite que se desarrollen infecciones oportunistas y cánceres potencialmente mortales.
El acceso a los antirretrovirales es clave para poder superar la enfermedad. UNAIDS estima que entre 18,4 y 21,7 millones de personas han tenido acceso a terapia antirretrovírica en 2017. Esta cifra oficial representa un aumento respecto a los 17,1 millones de 2015 y a los 7,7 millones de 2010. Números muy abultadas que en cambio no esconden la relación de esta enfermedad con la pobreza.
Solo en Africa, hay 25,6 millones de personas afectadas. Es decir, el 69,7% del total de personas contagiadas en el planeta residen en el continente africano, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
Hay más datos contundentes. De los 36,7 millones de enfermos actuales, solo un 53% de los adultos reciben algún tipo de tratamiento antirretroviral. Y la cifra de menores que reciben el tratamiento es mucho más alarmante: sólo el 43% de los niños y niñas infectados tienen acceso a los antirretrovirales (TAR) de por vida. Sin tratamiento, se estima que una persona afectada puede sobrevivir de promedio, después de la infección, entre 9 y 11 años.
Aunque el tratamiento no es la cura para la infección, los antirretrovirales eficaces permiten mantener controlado el VIH y prevenir la transmisión -que ocurre por la transferencia de fluidos como sangre, semen, flujo vaginal, líquido preseminal o leche materna-, para que las personas infectadas como los que corren riesgo de contagio puedan llevar una vida saludable, larga y productiva.
Las estimaciones de la OMS, sin embargo, son aún más alarmantes: solo el 70% de las personas infectadas conocen su estado serológico. En la mayoría de los casos, los resultados se obtienen en el mismo día tras análisis rápidos que permiten detectar la presencia o ausencia de anticuerpos contra el virus, una cuestión fundamental para diagnosticar la infección en ese día y para atender a los afectados e iniciar el tratamiento lo antes posible.

01 Dic

Producción lechera

Publicado en Editorial

Luego de un 2016 donde los costos se dispararon y las inclemencias climáticas impactaron negativamente en la producción, el sector lechero argentino se encuentra atravesando cierto grado de recuperación que le permite gestionar el impacto productivo y económico que dejó la crisis del 2016.
A partir de los datos informados por el Ministerio de Agroindustria de la Nación y otros recolectados dentro Movimiento CREA, se observa que la producción de leche en 2017 va a ser menor que el año anterior un -8,4%. A pesar de las mejores relaciones de precio leche-maíz y que el invierno permitió buenas tasas de crecimiento de los recursos forrajeros, no alcanzó para recuperar el impacto en el largo plazo que tuvieron los cambios macro económicos de finales de 2015 y la crisis climática en las distintas cuencas a lo largo del 2016, y que todavía persiste en el presente año en algunas zonas productoras.
Un informe remitido a La Mañana por el Movimiento Crea, destaca que sin estar en un momento óptimo, el sector se encuentra atravesando cierta estabilidad. A partir de los factores mencionados, la producción intermensual viene aumentando en los últimos 6 meses, acorde a lo esperado para esta época del año, mejorando así los números de las empresas lecheras.
Este incremento en la producción de primavera les está dando un respiro a los productores, aunque no es una condición suficiente para mejorar el resultado económico de las empresas. Si el precio por litro en términos reales hubiera acompañado, la situación sería mejor aún todavía. En los últimos 6 meses, el precio nominal pagado al productor mostró un aumento del 5,1 %, ubicando el mismo en 5,74 pesos el litro para el mes de octubre. Ahora cuando se ajustaba este precio por inflación, durante ese mismo período, el mismo decreció un 2,8%.
Para los próximos meses se esperaría que el precio se mantenga o aumente. Por el lado de la demanda, Crea apuntó que hoy el principal destino de la leche es el mercado interno. Si las variables macro continúan con su evolución actual, se esperaría una mejora en la masa salarial en el país, y en mismo sentido se esperaría un aumento en consumo de productos lácteos, el cual está muy correlacionado con dicho indicador. En cuento a la oferta, no se esperan grandes picos de producción para el verano que sobre-oferte el mercado de leche.
A pesar que el escenario pareciera estar estabilizado, vale la pena destacar que hay productores en situaciones comprometidas por dos factores principales. Por un lado, el climático donde varios tambos de la cuenca Oeste de la provincia de Buenos Aires o Sur de Córdoba y Santa Fe, se encuentran transitando una situación de anegamiento. Esta situación afecta principalmente cuestiones de logística interna dado que aumentan los costos de producción se generan caídas en la producción individual, consecuentemente disminuye la facturación y baja la rentabilidad en este grupo de empresas. El otro factor que afecta las empresas es la dispersión en precio pagado al productor. A modo de ejemplo, el precio por litro pagado en la provincia de Buenos Aires es de ARS/l 5,79 mientras que en la provincia de Córdoba es de ARS/l 5,61.
Hoy existen cuestiones estructurales del negocio y el contexto que aún no están resueltas y obligan al productor ajustar sus sistemas de producción para lograr la máxima eficiencia. Debe hacerse de todas las herramientas, ya sean técnicas, económicas o de gestión empresarial, para sobrellevar esta realidad.