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Por DARIO SABINI (Ingeniero Agrónomo)

 

Inundaciones y sequías son sucesos que se repiten en zonas de nuestra región pampeana, produciendo perdidas económicas que finalizado el ciclo es posible de cuantificar su incidencia para aquellos directamente afectados, los productores agropecuarios, y en segunda instancia la economía de la comunidad, produciendo hechos importantes y preocupantes, con la frustración de ser testigos de una situación adversa.
Cabe señalar que hay otras pérdidas difíciles de cuantificar en el ecosistema y encontrar la unidad de medida; es el caso de campos que aplican un sistema de labranza conservacionista desde hace años, apareciendo daños ta-les como pérdida de cobertura y alteración en cualidades físicas del suelo, entre otras.
Superar esta instancia y recuperar el agro ecosistema, requiere de un esfuerzo que se prolonga por varios ciclos
Académicos y científicos coinciden en que estas circunstancias corresponden a un cambio climático, entre otros factores, la temperatura media desde la era industrial (siglo XIX) hasta el año 2015 registra un aumento en 1ªC y en el año 2016 este valor alcanza los 2ªC (marzo de 2016, guía de la UNESCO), manifestando que “tras cierto grado de acumulación, apenas perceptible, una pequeña variación adicional provoca una gran diferencia, más concretamente, es el momento a partir del cual la dinámica interna del sistema propulsa un cambio que hasta ese momento era accionado por fuerzas externas, siendo el punto donde el sistema adquiere vida propia y se pierde el control”.
Diferentes organismos internacionales asocian el cambio climático a la gran emisión de gases de efecto invernadero, producto del desarrollo, debiéndose abordar esta problemática, revisando la vulnerabilidad del ecosistema que pierde su equilibrio y adaptarse a nuevos peligros para la producción agropecuaria, agroindustria y las consecuencias que afectan a la infraestructura de la comunidad.
El sistema de labranza conservacionista puede en parte dar respuesta al efecto del cambio climático, tal es así que ha posibilitado la reducción de gasoil a un tercio de lo que se usaba para cultivar la misma superficie. Pero también se requiere de una política de esta-do para desarrollar infraestructura y prevención, dando respuesta a potenciales desviaciones climáticas extremas y sus consecuencias que comprometen el bienestar de la ciudadanía en su conjunto, al cual no se regresa una vez fina-lizado el fenómeno climático, llevando a veces varios años.

El Centro Universitario Regional Saladillo (CURS) recibió la visita del profesor Oscar Santanatoglia, emérito de la Universidad de Buenos Aires y director de la ca-rrera de Martillero Público Rural, para ultimar detalles de cara al inicio de la carrera de Martillero y Corredor Público Rural que comenzará a dictarse en marzo.
Victoria Irañeta, directora del CURS, informó que trabajaron en la definición de cómo se dictarán las cuatro materias del primer cuatrimestre y la logística para que los profesores asistan a Saladillo para dictar clases.
Ahora está desarrollándose el curso intensivo de verano con 15 alumnos, aunque la carrera tiene 44 inscriptos, a quienes llamaron para que puedan realizarlo y no tener que rendir libre la ma-teria en el primer cuatrimestre.
La cursada se iniciará el 9 de marzo, y esperan que el número de estudiantes aumente y los inscriptos puedan cursarla.
Santanatoglia comentó que tienen buenas expectativas respecto al número de estudiantes que ingresaran a la carrera, más allá de los que ahora asisten al curso in-tensivo. Pueden iniciarse en el CBC y dar las materias del primer cuatrimestre.“El criterio de educación es el factor fundamental para poder entrar a futuro en cualquier actividad profesional o dar servicios a terceros. Es una carrera a nivel nacional que tiene proyecciones no solo en el área local sino también en el ámbito nacional. Es una posibilidad que el Muni-cipio y toda la comunidad les da de tener una carrera universitaria de la UBA gratis, algo que no es poca cosa, y una proyección muy importante en el mundo laboral”, señaló el profesor.

Las tormentas esquivan al centro de la geografía bonaerense -el viernes la esperada lluvia fue escasa- y se agrava la sequía, generalizándose los daños en los cultivos y continuando el descenso de las napas. La profundidad de la primera napa medida en el predio de la Sociedad Rural de 25 de Mayo el 26 de diciembre dio 1,20 metros, para el 9 de enero estaba a 1,64, el 19 a 1,84, el 1 de febrero a 2 y ayer a 2,19 metros. En los campos de ese distrito se observan maíces (foto) prematuramente “cocinados” por la falta de humedad, con insignificante producción de granos, en tanto que los de siembra tardía sufren la seca extrema y están acigarrados en plena floración, por lo que tampoco tendrán producción de cereal. Hay lotes de soja extremadamente ralos, porque la falta de humedad impidió la germinación de las semillas y también causó la mortandad de plantas. El panorama es crítico. Las pérdidas para productores y contratistas rurales son muy importantes, con las consecuencias que eso implica para 25 de Mayo, cuya rueda económica y financiera depende casi en su totalidad de la agricultura y la ganadería.

En el primer día del paro bancario nacional, anoche ya había problemas en muchas sucursales para hacerse de dinero, ya que la medida incluye la no reposición del mismo. Para colmo, el jueves tampoco abrió el Provincia, en protesta porque el Gobierno bonaerense modificó el régimen previsional. Un verdadero contratiempo para quienes no pudieron concurrir a las entidades hasta el jueves y no aprovecharon los últimos billetes de los cajeros automáticos, ya que como el lunes y martes es feriado de carnaval, hasta el miércoles no habrá posibilidades de hacerse de pesos.

«La situación es muy difícil y el panorama a corto y mediano plazo es crítico de no llover», sostuvo el presidente de la filial 25 de Mayo de la Federación Agraria Argentina (FAA), Claudio Angeleri.
«Si las lluvias no aparecen, las complicaciones son cada vez mayores para la evolución delos cultivos. El maíz no tiene retorno, tanto que muchos lo picaron para venderlo y dárselo a los animales. Y los tardíos no rendirán en forma óptima, pero aguardamos que se salven si llegan las esperadas precipitaciones. Lo mismo la soja, que está en floración».
Respecto a la ganadería, el productor y dirigente señaló que la realidad también es preocupante, al haber «pasturas degradadas, pastizales naturales secos. Eso se traducirá en merma de kilos de los terneros».
«La entrada del otoño será difícil. El pronóstico da lluvia para viernes o sábado, por lo que esperamos lleguen. Necesitamos una secuencia de precipitaciones para que las tierras recuperen algo de humedad».
Explicó Angeleri que el distrito veinticinqueño es «de los más afectados. A la hora de la siembra, hubo merma por el exceso de agua, y después de noviembre empezó la seca, que ya es histórica. Esto ha tenido una significativa incidencia en la economía rural, golpeando más más al que produce a baja escala, que no tiene el respaldo monetario para soportar la situación».
Alertó que a esos contratiempos, el productor debe sumarle la asfixiante carga impositiva, ahora con «una suba promedia del 50% del inmobiliario rural. Entre las pérdidas y los compromisos, no habrá rentabilidad, porque el productor, además de ser castigado por el clima, está absorbiendo todo los aumentos en insumos, entre ellos de uno de los principales, el gasoil»
Dijo que dirigente federado que «quien compra hacienda para engordar tiene una realidad difícil, porque al haber un dólar más competitivo el maíz subió, encima habrá faltante, en consecuencia el invernador está dejando de comprar. En el caso de la agricultura, quien deba sembrar en la próxima campaña estará sin dinero para invertir, deberá tomar créditos que no están a la altura del productor, ya que hay pero a tasas que no pueden absorberse. Tendremos un año complicado. Esperamos que nuestro principal socio, el clima, nos ayude, sino la situación será crítica, sobre todo en 25 de Mayo».