La única inflación admisible es la de la verdad

Recientemente la presidente Cristina Fernández de Kirchner difundió que 20,7 por ciento de los argentinos se encontraban bajo el índice de pobreza. La cifra oficial es sensiblemente menor que la última medición que acusaba un 23,4 por ciento y confirma, según el gobierno, una baja sostenida de la población con problemas de pobreza.
Con todo, y según mediciones privadas, el 30% de la población es pobre, una cifra muy lejana a la del gobierno y que pone en tela de juicio la palabra oficial sobre la reducción real de la pobreza.
Los que cuestionan los números de Balcarce 50, dicen que "la inflación quebró el ciclo de mejora en el índice de pobreza".
Claro que entre una y otra posición está la gente, el sufrido consumidor y la amplia base de las clases populares. ¿Quién y cuánto miente? ¿Por qué el gobierno aduce que la inflación no supera el 1 por ciento mensual? ¿Por qué las mediciones privadas, en cambio, dicen que la inflación es más del doble de lo que se dice y llegaría hasta un por ciento anual de dos dígitos?
Respuestas que obedecen a una causa principal. Desde que el gobierno intervino groseramente en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), organismo encargado de las mediciones, ya nada fue igual.
Por eso todo está bajo sospecha. Desde la inflación hasta los índices de pobres e indigentes. Desde los índices de precios al consumidor hasta la Canasta Básica Total, que establece lo mínimo que una persona necesita para no ser pobre.
Quizás hasta puede argüir el gobierno que en realidad no hay inflación, sino un aprovechamiento político de la oposición, o de una presión de los tenedores de bonos indexados por la inflación, o de una maniobra de directivos desplazados del INDEC o de una incomprensión cabal del fenómeno del aumento de los precios.
Pero hay una realidad evidente y palmaria. El gobierno, a través de su Secretaría de Comercio, manipula los precios de los alimentos para luego decir que la inflación es menor y por ende también es menor la cantidad de habitantes en situación de pobreza y de indigencia en la Argentina.
Esta afirmación surge de una constatación de la propia página de Internet del INDEC (www.indec.mecon.ar).
Y si cabe alguna duda de ello baste con observar que para el gobierno el pan vale $ 2,90 (¿¿¿???) y que desde diciembre de 2007 sólo aumentó un 9 por ciento. El asado vale $ 9,50 (¿?) y aumentó respecto a diciembre un 8,5 %. La harina $ 1,20 (¿?) y el 3 por ciento de aumento relacionado con diciembre. La docena de huevos $ 3,70 (¿?) y 11% de aumento desde diciembre. El kilo de pollo $ 4,50 y bajó (¿?) el 4 por ciento. Y así, producto por producto.
Ahora bien ¿por qué no reconocer de parte de los que conforman este gobierno y adhieren sin ambages sus políticas, que la inflación es un problema?; ¿por qué no reconocer que partiendo del engaño flagrante no se puede arribar a solución alguna?
El gobierno debe encarar este vital problema que atañe y perjudica a los más débiles de la población. Una buena de manera de empezar sería corregir los precios que maneja el INDEC y que seguramente no extrae de los supermercados y comercios de esta región.

Retenciones
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