- Dos jóvenes vidas perdidas en no más de una semana en 25 de
Mayo. Ambas podrían haberse evitado, seguramente, si los
motociclistas que colisionaron con sendas bicicletas, hubiesen
llevado casco.
- Que las multas no graviten a algunos que pueden pagarlas y
recuperar sus rodados puede ser comprensible, pero resulta
insólitamente grave que ni siquiera la muerte sirva para que en esa
ciudad se tome conciencia.
- Pese a la realización de más operativos de tránsito, y más
exigentes, que incluyen contravenciones, secuestro de vehículos y
onerosas multas, la labor encarada por los inspectores del gobierno
municipal y respaldada en muchos casos por la Policía bonaerense,
debe intensificarse todavía más. Aunque desde la comuna afirmen
que están lográndose resultados, está muy claro que lejos se
está de que los motociclistas recapaciten y adviertan que están
poniendo en peligro sus vidas circulando a mayor velocidad de la
permitida y sin utilizar el casco protector.
- Sólo recorrer la ciudad muestra que si bien algunos han adherido
al uso del elemento que resguarda la vida, son muchos más quienes
continúan "disfrutando" cómo el viento juega con sus
cabellos cuando desandan las calles sobre un ciclomotor. Graficando,
de diez motos, no menos de siete son guiadas sin la utilización de
casco.
- Como si fuera de poca gravedad semejante inconciencia, también
suelen verse a mayores, hombres o mujeres, llevar bebés con un
brazo mientras manejan con el otro, y a uno o más niños en el
asiento o parados delante de ellos, lo que complica hasta las
maniobras.
- Como en muchos otros acontecimientos de la vida diaria, es
responsabilidad del Estado hacer cumplir las normas y penar a
aquellos que ponen en peligro sus días y los de los demás, pero
principalmente es deber de cada uno cuidarse y proteger a los
menores.
- Hay casos que no sólo infringen las leyes. ¿No está en falta
moral una madre que circula en moto con su pequeño hijo en brazos?
En casos como ese, no parece ser un argumento válido la carencia de
otro medio de movilidad.
- Los motociclistas -también ciclistas-, están en constante
peligro. Deben tener cuidado. "Si chocás o hacés una mala
maniobra, el cuerpo es el paragolpe". Esa repetida frase invita
a la prudencia que escasea. Por tanto, el eje de las políticas para
prevenir y disminuir accidentes no pasa por la aprobación de nuevas
leyes ni el endurecimiento o encarecimiento de las penas. Eso
ayudará, pero la experiencia indica que no cambiará
significativamente la realidad. La solución pasa por poner el
acento en la educación, en la aplicación de normas razonables y en
el monitoreo de su cumplimiento.